A mediados de enero (aunque salido de las prensas a finales de diciembre de 2011), se ha recibido en la Abadía Santa Cruz una nueva publicación de un monje del Valle de los Caídos, que recoge sus principales artículos y otros trabajos menores de tema monástico: Estudios de Historia y Espiritualidad Monástica. Se trata de dos tomos de tamaño folio editados por “Analecta Cartusiana”, institución perteneciente a la Universidad de Salzburgo (Austria), fundada y dirigida por el Dr. James Hogg, quien prologa la obra. Ésta se encuentra dedicada “a Santa María, Reina de los monjes, y a la memoria del P. Fray Antonio de Lugo (1918-2009)”, monje jerónimo con quien el autor tuvo un trato bastante intenso antes de su ingreso en la vida benedictina. El primer tomo (336 páginas) recoge veintitrés trabajos agrupados en las siguientes partes o bloques: “La Tradición monástica y la cultura europea”, “Del monacato en España”, “De la Orden de San Benito”, “De la Orden Cisterciense”, “De la Orden Camaldulense” y “De la Orden de San Jerónimo”. El segundo tomo (232 páginas), con trece trabajos, lleva por título “Estudios de Historia y Espiritualidad Cartujana”, lo cual denota el tema al que está dedicado, y en este caso los trabajos están agrupados en las siguientes partes o bloques: “De espiritualidad cartujana”, “De la Cartuja en España” y “Estudios particulares sobre cartujas españolas”. Los trabajos recogidos se hallaban publicados en su mayor parte, pero también hay algunos que estaban inéditos y salen ahora por primera vez de las prensas.
Peregrinaciones a la Basílica y convivencia con la Escolanía
El viernes 27 de enero asistieron a la Santa Misa de 11 h. en la Basílica dos grupos procedentes de sendos colegios del entorno de Madrid: uno de 42 alumnos del “CEU-Sanchinarro” y otro de 50 del “Monte Tabor” de Pozuelo de Alarcón. Los primeros reunían niños de varios cursos de Educación Primaria y alguno de los primeros cursos de Educación Secundaria, mientras que los del “Monte Tabor” eran de 2º de ESO. Todos traían la intención de escuchar el canto de los niños de la Escolanía y a muchos les sorprendió también especialmente el apagado de las luces en el momento de la Consagración. Después de la Santa Misa, a petición del profesor del “CEU-Sanchinarro” que encabezaba la peregrinación de este colegio, los alumnos de ambos centros pudieron adorar el “Lignum Crucis”, es decir, la reliquia de la Santa Cruz de Nuestro Señor Jesucristo, donada a la Basílica por el Beato Juan XXIII en 1960. Era emocionante especialmente ver la devoción de muchos niños.
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Posteriormente, uno y otro grupo visitaron brevemente la Basílica. Como la mañana era fría y había nevado en las primeras horas, los chicos del “Monte Tabor” marcharon a la Hospedería para comer calientes en el claustro, pero se dirigieron hacia ella rezando el Vía Crucis por la carretera, según era su intención. Los niños del CEU, por su parte, fueron a la Escolanía, ya que solicitaron compartir un tiempo de convivencia con los niños del Valle. En efecto, a éstos se les alteró el plan de la última hora de la mañana y, de forma un poco improvisada, se les ordenó cambiarse para salir a jugar a la nieve con los invitados. En un ambiente distendido, también obsequiaron a éstos con dos canciones, les ofrecieron el comedor de padres para poder comer allí los bocadillos que traían y se hicieron algunas fotos de recuerdo. Aunque el encargado de la excursión del CEU insistía en la disciplina característica de los niños de la Escolanía, pudimos constatar el comportamiento sumamente ejemplar de los invitados. Unos y otros quedaron muy contentos de la breve experiencia y con el día de nieve, pues, aunque era muy poca la que había cuajado, resultó suficiente para jugar y divertirse, más aún en un invierno que de momento está siendo poco blanco. La sorpresa de la nieve fue inesperada para los niños del CEU y no pocos tuvieron que secarse antes de volver, pues la mayoría no traía más que el uniforme, mientras que los niños de la Escolanía, ya expertos en estos temas, iban bien preparados y enfundados. Los niños del CEU regresaron a Madrid poco después de las 15:30 h.
Actuación de la Escolanía
El jueves 26 de enero, la Escolanía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos intervino en Madrid con sus voces en un acto de homenaje a las víctimas judías en la Segunda Guerra Mundial, teniendo muy presente por su parte también a las víctimas católicas que dieron ejemplo de caridad extrema como San Maximiliano Mª Kolbe y a todas las personas que desde la diplomacia española y la Santa Sede intervinieron en esos años para salvar todas las vidas posibles de hebreos perseguidos. Este año, el acto tuvo lugar en el Senado a las 18:30 h. y duró aproximadamente una hora. Como en alguna de las ediciones anteriores, los niños (a los que equivocadamente se presentó de nuevo como “Escolanía Benedictina de la Santa Cruz de El Escorial”) interpretaron el Dies irae y el Adonai.
Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario
Queridos hermanos en Xto:
Xto hoy libera a un poseído del demonio. Mucho se empeñan en afirmar que cuando en el Evangelio se habla de poseídos o del infierno o del demonio, realmente lo que se está haciendo es narrar algo simbólico; bueno, roguemos a Dios que comprendan antes de su muerte que la condenación eterna, por mucho símbolo que afirmen ser, es eterna y es condenación.
Los creyentes que aceptamos, gracias a Dios, la doctrina de la Iglesia Católica en su totalidad, cosa que es menos habitual de lo que podría parecer en un primer momento, sí afirmamos sin dudarlo que existe el demonio, que existe el infierno y que existe la condenación eterna. En resumidas cuentas existe el mal como algo que se opone, con todas sus fuerzas y recursos al Bien, al Bien supremo, infinito, todopoderoso y misericordioso que es Dios.
Es decir el mal está ahí, convivimos con él y, lo que es más grave, muchísimas veces colaboramos o transigimos con él. Cuando hablamos del mal del mundo, cuando nos horrorizamos por la inmensa injusticia y desigualdad que existe, tendemos a fijarnos en los grandes males que vemos a nuestro alrededor: los millones de personas que mueren de hambre, los pueblos que viven sometidos por el miedo, las guerras, los grandes conflictos sociales; también identificamos el mal del mundo con las perversiones morales como el aborto, la eutanasia o la esclavitud sexual. En resumidas cuentas, para una gran mayoría, el mal del mundo es algo con el que no solemos colaborar.
Sin embargo, el mal es mal, independientemente de si es grande o pequeño, o mejor dicho, independientemente de si nosotros lo consideramos grande o pequeño. Porque, hemos de considerar, que nosotros colaboramos al mal del mundo con demasiada frecuencia. Ahora vivimos una época en el mundo, y más concretamente, en España, en la que la crisis económica está haciendo estragos en muchos millones de personas. Pues bien, nosotros cooperamos al mal del mundo cuando miramos hacia otro lado y no prestamos ayuda a los casi cinco millones y medio de españoles que están en el paro, o cuando no hacemos nada por intentar ayudar a las más de 150.000 familias que no tienen el más mínimo ingreso económico mensual. Tendríamos que sentir vergüenza si a estás alturas aún no nos hemos enterado de que vivimos inmersos en una gran crisis económica, y únicamente podremos decir que nos hemos enterado si, aunque no nos sea necesario, nuestro tren de vida lo hemos bajado porque lo que nos sobra lo empleamos en ayudar a lo que no tienen.
Pero podemos cooperar al mal del mundo sin necesidad de tener a mano una crisis de esta magnitud. Cuántas veces hemos hecho mal a nuestro alrededor; cuántas veces hemos destrozado la fama y el honor de una persona por haberla calumniado o difamado; cuántas veces nos hemos permitido hacer comentarios o acusaciones de personas, que tal vez nos sean próximas, contribuyendo con ello a hacer pensar mal de ellas a, por ejemplo, nuestros compañeros de trabajo o a nuestros superiores.
Podemos seguir enumerando modos de contribuir con el mal del mundo. Porque no siempre es preciso contribuir directamente con el mal, a veces puede ser hasta peor cuando callamos, cuando permitimos pudiendo evitarlo o cuando transigimos con el mal. Pensemos en todos los pecados de omisión que realizamos y que normalmente no tenemos en cuenta pues no nos fijamos en que no basta con no hacer el mal, también tenemos que hacer el bien. Aquí podíamos incluir las veces que por comodidad, por vergüenza o por miedo no damos testimonio de que somos creyentes, prefiriendo callarnos en los momentos en los que se pisotea el nombre de Xto o el de su Iglesia.
En resumidas cuentas, el mal del mundo no es algo ajeno a nosotros; somos hombres, y como tales, estamos heridos por el pecado original y nuestra naturaleza está inclinada al pecado, queramos o no. Si con esto terminara la homilía, me habría quedado a medias pues, gracias a Dios, la historia no termina aquí. El Hijo de Dios se hizo hombre, padeció, murió en Cruz y resucitó para reconciliarnos con el Padre y abrirnos las puertas del Cielo. Esto, que se dice en tan pocas palabras, equivale a volver blanco lo negro y a que triunfe el Bien donde antes sólo podía existir el mal. Xto vino al mundo y venció al demonio y a la muerte; Xto nos elevo a la condición de hijos de Dios; Xto nos dio la Iglesia; Xto nos concedió su gracia infinita para que de pecadores pudiéramos transformarnos en santos; Xto nos dio todo, y en este todo se incluye a Él mismo pues nos dejó la Eucaristía hasta el final de los tiempo. Con estas armas podremos triunfar y vencer ese mal del que hemos hablado. Por ello, queridos hermanos, no vivamos sin esperanza pues sabemos que siempre que caigamos en el pecado Dios, si nos arrepentimos, nos perdonará y nos salvará.
Profesión jubilar
El viernes 20 de enero, el P. Alejandro Alviz y el P. Rafael Palacios, monjes respectivamente de las Abadías de Santa Cruz del Valle de los Caídos y de Santo Domingo de Silos, cumplieron el LX aniversario de la profesión de votos monásticos, emitidos entonces (el 20 de enero de 1952) conjuntamente en el segundo de los monasterios citados. Por este motivo, ambos se juntaron ahora en la Abadía de Santa Cruz para renovarlos el lunes 24 de enero.
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La Santa Misa se celebró en la Capilla del Monasterio a las 11 h.. Allí tuvo lugar la ceremonia de la profesión jubilar con la renovación de los votos, después de la homilía del P. Abad Dom Anselmo Álvarez. Asistió la Escolanía para unirse a la alegría de los jubilares y solemnizar más el acto. Acompañando al P. Rafael, vino el P. Norberto Núñez, prior del Monasterio de Nuestra Señora de Montserrat de Madrid, priorato simple dependiente de la Abadía de Silos.
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Posteriormente, los dos monjes comieron en la mesa abacial y compartieron el tiempo de recreo y un café con la Comunidad.
Primeras nieves
Este curso, la nieve se ha hecho esperar mucho en el Valle de los Caídos. Al igual que en el resto de España, el invierno está siendo en general un poco veraniego, al menos durante el día, ya que por la noche las temperaturas bajan notablemente y se alcanzan varios grados bajo cero.
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A principios de noviembre cayeron los primeros copos en el Valle y el monte Abantos se cubrió de una ligera capa blanca. Parecía que podía iniciarse un invierno de nieve. Sin embargo, pronto se fue viendo que no era así. Hasta la tarde-noche del domingo 15 y el lunes 16 de enero del presente año que comienza, no ha caído una cantidad más o menos destacable de nieve y no ha cuajado. En esas fechas, por fin pudimos tener una capa blanca, no muy gruesa, pero sí suficiente para poder disfrutar con las vistas y que los niños de la Escolanía hayan jugado durante varios días a base de bolazos y muñecos, más aún aprovechando que había un margen amplio hasta su siguiente actuación musical. Rui, el pequeño escolán de Guinea Ecuatorial, vio y tocó por primera vez en su vida la nieve; entre otras sorpresas, se llevó la de ver que estaba bastante más fría de lo que pensaba.









