El jueves 12 de abril a las 12,30 h., la Escolanía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos ofreció un concierto en la iglesia antigua del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial para un grupo procedente de Bélgica. Nuestra Escolanía había sido invitada por los responsables de la institución hermana de los PP. Agustinos ante la ausencia para esos días de los niños que la componen, pues ellos tienen las vacaciones correspondientes a la Semana Santa en la Octava de Pascua, mientras que los nuestros las disfrutan en la IV semana de Cuaresma, coincidiendo con los ejercicios espirituales e la Comunidad Benedictina. El concierto fue breve pero intenso y constó de varias piezas de compositores españoles, de las que la parte más fuerte fue sin duda la referente al repertorio polifónico de Tomás Luis de Victoria. Para el presente curso que tiende ya hacia su fin, la Escolanía tiene pendiente aún algunos conciertos en España comprometidos de hace tiempo y principalmente la actuación en el Festival Internacional de Canto Gregoriano de Watou (Bélgica). Se está considerando la posibilidad aún de incluir en la agenda un concierto más en la iglesia de San Germán de Madrid o bien esperar al curso próximo, dado que el calendario y el horario de los niños se encuentra muy sobrecargado.
Noticia sobre la Escolanía en Religión en Libertad
Hace unos días se ha publicado un artículo relativo a la Escolanía en la revista digital Religión en libertad, elaborado por Carmelo López-Arias. Con el título Los puntos fuertes de la Escolanía del Valle de los Caídos: nivel, idiomas, música y generosidad, el autor entrevista a cuatro pequeños alumnos de 5º y 6º de Educación Primaria: José García, Mario Fernández-Pacheco, Adrián Cabrero y Juan Benítez. Expone sus experiencias en el centro y recoge sus apreciaciones sobre lo que la Escolanía les ha aportado y les sigue ofreciendo. El año pasado, el mismo autor y en la misma revista publicó ya otro artículo en relación con el tema.
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“Hasta finales de mayo se encuentra abierto el plazo de inscripción de alumnos en la escolanía del Valle de los Caídos para el curso 2012-2013. Y el último fin de semana de junio tendrá lugar la prueba de canto, el momento clave: esa puerta que le abre a niños de enseñanza primaria y secundaria un mundo fascinante: el entorno natural de Cuelgamuros, el entorno artístico de la basílica de Juan de Ávalos, el entorno religioso de la abadía benedictina y, como seña de identidad, el entorno musical que les situará entre las voces blancas más célebres de España.” Seguir leyendo el artículo en la web de Religión en Libertad…
Domingo II de Pascua
Muy queridos hermanos:
La celebración de la Pascua debe inundar de gozo el corazón de los creyentes en Cristo. Ella es memorial del acontecimiento central de nuestra fe: Jesús de Nazaret, el Crucificado, ha resucitado de entre los muertos al tercer día, según las Escrituras. Dios Padre ha aceptado su sacrificio por nosotros. La victoria de Cristo, que es la victoria de un amor llevado hasta el extremo, es también la nuestra. Esto no es un slogan para cobrar ánimo en tiempos difíciles, sino que es la realidad más verdadera y definitiva de nuestra vida. Desechemos, pues, todo pesimismo: ¡Cristo vive resucitado y nos ha prometido su presencia y su cercanía!
El evangelio de este domingo, con el que culmina la octava de Pascua, narra la aparición de Jesús resucitado a sus discípulos; primero, en ausencia de Tomás y, más tarde, también en presencia de éste. Se trata de un texto que sin duda todos conocéis bien; lo habéis escuchado muchas veces. Abramos nuestro corazón para dejar que su mensaje ilumine nuestro itinerario pascual y transforme nuestra propia vida. Como los otros relatos de apariciones, éste de san Juan conserva la frescura y la espontaneidad primera: no se oculta el sentimiento de fracaso de los apóstoles, ni sus temores y dudas, ni la presencia inesperada de Jesús.
¿Cuál era la situación en que se encontraban los discípulos tras la crucifixión de su Maestro? Juan nos dice que habían cerrado las puertas de la casa por miedo. Temían ser denunciados ante los judíos y correr la misma suerte que Jesús; todavía no habían superado la prueba que supuso el escándalo de la cruz. Ahora, reunidos de nuevo, se encuentran indecisos, desorientados, abatidos… ¿Qué cabía esperar después de aquel fracaso? Es entonces cuando el Resucitado se hace presente en medio de ellos: «Entró Jesús, se puso en medio y les dijo: —Paz a vosotros» (Jn 20, 19). Se trata de un encuentro realmente conmovedor. El primer mensaje del Señor es la paz; podría traer castigos contra quienes lo habían abandonado y negado, y en cambio, trae su paz, una paz conquistada a través del sufrimiento, una paz que sana todas las heridas y restaña todas las llagas. Antes ya les había dicho: «La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo» (Jn 14, 27). La paz de Jesús es fruto del amor y se encuentra sólo en la comunión y la amistad con Dios.
Inmediatamente, les mostró las manos y el costado. Es éste un gesto que encierra un significado más profundo que el mero hecho de darse a conocer. Jesús enseña las marcas de la pasión no como el horrible resultado de la maldad humana, sino como la manifestación suprema de su amor; son llagas gloriosas precisamente por este motivo. Al mostrarlas, Jesús quiere decir: «Mirad hasta qué punto os he amado, vedlo, alegraos y confiad en mí» (A. Vanhoye). Aquellas huellas transfiguradas del sufrimiento pasado ya no son motivo de tristeza, sino que llenan de alegría el corazón de los discípulos. Encontrarse con el Resucitado es la fuente de paz y gozo verdaderos.
Ahora bien, sabemos que en aquella ocasión extraordinaria faltaba Tomás. Y él permaneció escéptico y perplejo ante el testimonio de sus compañeros, que le decían: «Hemos visto al Señor» (Jn 20, 24). Tomás querrá reconocer a Jesús resucitado justamente a través de las marcas de la pasión. No se le pasó por la cabeza que la resurrección pudiera haber borrado esas señales de su amor extremado. Por ello, el segundo encuentro con Jesús en el Cenáculo, ocho días más tarde, tiene un valor precioso para nosotros. Jesús invita a su amigo incrédulo a «tocarlo», y Tomás toca; y esto lo convierte en testigo directo de su resurrección. La respuesta del apóstol es una conmovedora profesión de fe en la divinidad de Jesús: «¡Señor mío y Dios mío!» (Jn 20, 27-28). Os invito, hermanos, a renovar hoy la profesión de fe de Tomás, repitiendo estas palabras mismas en vuestro interior durante la celebración, sobre todo en el momento de acercaros a la comunión.
La contemplación de este pasaje evangélico nos lleva a otra consideración. Cada uno de nosotros puede verse tentado por la incredulidad de Tomás. Basta pensar en el flagelo del hambre, en las enfermedades incurables, en las guerras, en el desprecio de la vida… en los mil rostros que hoy adquiere la violencia. ¡Cuántas heridas, cuánto dolor en el mundo! Y eso sin contar nuestras propias cruces… Todo ello pone a prueba nuestra fe. Sin embargo, precisamente ahí, la incredulidad de Tomás cobra un gran valor, porque nos ayuda a purificar toda concepción falsa de Dios y a descubrir su verdadero rostro: el rostro de un Dios que, en Cristo, ha cargado con las llagas de la humanidad. La fe de Tomás, que estaba casi muerta, ha renacido gracias al contacto con las heridas que Cristo no ha escondido, sino que ha mostrado y sigue mostrándonos en las penas y sufrimientos de cada ser humano. Estas llagas que Cristo ha contraído por nuestro amor nos ayudan a entender quién es Dios y a repetir también: «¡Señor mío y Dios mío!». Solamente un Dios que nos ama hasta cargar con nuestras heridas y nuestro dolor es digno de fe (Benedicto XVI).
No quisiera concluir sin mencionar la misión encomendada por el Señor a sus discípulos: «Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo» (Jn 20, 21). Vencido todo temor, los apóstoles comprometieron su vida entera en el anuncio del evangelio. Hoy nuestra generación necesita también ver en nosotros testigos valientes y creíbles de Cristo vivo y presente; necesita encontrarlo y poder conocerlo como verdadero Dios y verdadero Hombre. Cuando muchas personas de nuestro entorno apenas conocen el mensaje cristiano ni se acercan a la Iglesia, nosotros debemos ser evangelio hecho vida, en el que muchos puedan leer y sentir cada día el amor y la paz de Jesús resucitado.
Pidamos a María, que concibió al Hijo creyendo y creyendo esperó su resurrección, que nos haga testigos audaces y valientes del Resucitado, presente en su Iglesia hasta el fin del mundo. Que así sea.
Excursión de la Escolanía a Silos
Como es tradición de la Escolanía en un promedio aproximado de cada cinco años, los niños han visitado la Abadía de Santo Domingo de Silos, casa fundadora de la Abadía Santa Cruz del Valle de los Caídos. Lo hicieron el 9 de abril, Lunes de Pascua, ya que en este día siempre se les oferta una salida para recompensar el esfuerzo realizado en la Semana Santa como cantores y como monaguillos.
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El autobús marchó del Valle a las 8 h. de la mañana y, unos 3 km. antes de llegar a Silos, se hizo una parada para recorrer el precioso desfiladero de La Yecla, sobrevolado por una colonia de alrededor de 600 buitres leonados. A lo largo de la jornada los escolanos podrían ver a estas gigantescas aves en varias ocasiones.
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Después continuaron a Silos, donde fueron recibidos por el P. Moisés, nuevo Prior y Maestro de Novicios del monasterio, y por el Abad recién electo, Dom Lorenzo Maté. El P. Laurentino y el P. Santiago, que encabezaban la excursión de la Escolanía, también pudieron saludar al conjunto de la Comunidad y al P. Abad emérito Dom Clemente de la Serna. La acogida fue magnífica por parte de todos. Se celebró la Santa Misa con la Comunidad silense y los niños alternaron con ella el canto del “Kyrie” y del “Gloria”. Luego visitaron el claustro románico, la botica, el museo y la biblioteca, guiados por el P. Moisés y otros monjes. También rezaron ante el sepulcro de Santo Domingo de Silos, patrón principal de la Escolanía. Finalmente fueron a comer al recinto donde se realizan campamentos veraniegos de inspiración católica y jugaron allí un buen rato.
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Por la tarde, la excursión continuó a Covarrubias, cuya Colegiata visitaron bajo las interesantes explicaciones del párroco. También jugaron un rato en la zona de la plaza y pudieron pasar junto al torreón de Fernán González o de Dª Urraca.
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Como la hora era buena para poder continuar el recorrido y el día era espléndido desde el punto de vista atmosférico, se puso rumbo a Caleruega, población natal de Santo Domingo de Guzmán, fundador de los dominicos u Orden de Predicadores y que precisamente fue bautizado con ese nombre en honor y agradecimiento de su madre, la Beata Juana de Aza, a Santo Domingo de Silos. Fueron recibidos por el P. Prior de la Comunidad dominicana y por el P. Basilio, quien les guió en la visita del torreón de los Guzmán y de la iglesia (por razones de horario no fue posible ya visitar el monasterio de las monjas dominicas), donde además pudieron descender a la fuente que brotó en el lugar en que había nacido el santo y bebieron de ella. Después el grupo se aproximó a un parque a la salida del pueblo y allí se tuvo la merienda-cena. Los chavales del Valle pudieron jugar un buen partido de fútbol con los chicos de Caleruega, si bien algunos de los más pequeños prefirieron quedar en la zona de los columpios. Gracias a Dios, el viaje fue estupendo y se llegó a la Escolanía casi a las 23,30 h. de la noche.
Celebraciones de la Semana Santa
Como todos los años, la Semana Santa ha sido intensamente celebrada en el Valle de los Caídos y ha contado con una nutrida asistencia de fieles, cuyo número ha aumentado todavía más desde el año pasado. Muchas personas se han alojado en la Hospedería Externa y en la Interna, así como algunos antiguos escolanos que lo han hecho en la que fuera y sigue siendo su casa.
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Los Oficios del Jueves Santo, celebración de la Última Cena del Señor, de la institución de la Eucaristía y del Sacerdocio y día del amor fraterno, tuvieron momentos de especial belleza como el lavatorio de los pies a doce niños de la Escolanía y la procesión eucarística final hasta el Monumento. Por la noche, la Comunidad benedictina cantó las Completas en la Basílica para poder comenzar a continuación los turnos de adoración ante el Monumento a lo largo de la noche. También bajaron previamente los niños de la Escolanía y durante las horas nocturnas lo hicieron asimismo varios huéspedes.
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Los Oficios del Viernes Santo, celebración de la Pasión del Señor, contaron igualmente con gran afluencia de personas. El canto de la Pasión según San Juan y el momento de la adoración de la Cruz, quedando sólo ella iluminada y con el canto de los niños de fondo, se vivieron con especial devoción.
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La Vigilia Pascual del sábado por la noche es siempre la celebración de mayor alegría en el año litúrgico al revivir la Resurrección de Jesucristo Nuestro Señor. Es singularmente hermosa y emotiva la bendición del fuego y la preparación del cirio pascual en la explanada (el cielo quedó despejado), junto con la siguiente procesión de entrada en la Basílica. De gran riqueza son las lecturas de este día y supone un motivo de alegría la recuperación del “Gloria” y del “Aleluya”. También es de gran calado la liturgia bautismal y todo culmina con la liturgia eucarística.
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El Domingo de Resurrección se celebró la Santa Misa conventual de la Pascua de Resurrección, como siempre, a las 11 h.
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Las homilías del P. Abad, celebrante principal en todas estas ceremonias, se encuentran ya colgadas en la presente página web.
Grabación para un programa de música clásica
El viernes 30 de marzo por la tarde, los niños de la Escolanía grabaron dos piezas polifónicas y algunas imágenes más para un nuevo programa de música clásica que con el título “Partytura” comenzará a emitirse por Intereconomía TV en fechas próximas. Con este motivo, se desplazó un equipo a la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, encabezado por los presentadores del programa, que son el Maestro Ramón Torres Lledó y Pilar Soto, buena amiga de los niños del Valle. El programa se emitirá por primera vez el domingo 15 de abril a las 22 h., pero la Escolanía aparecerá en el segundo, del domingo 22 de abril también a las 22 h., dedicado a Mozart.









