Como es habitual en el primer sábado y domingo de cada mes, también en abril y mayo han acudido al Valle de los Caídos grupos de peregrinos venidos de Francia y Portugal, siendo especialmente numerosos los segundos y destacando en ambos casos por su piedad ejemplar. Los peregrinos franceses asistieron a la Santa Misa conventual de los sábados 6 de abril y 4 de mayo, y los portugueses a la de los domingos 7 de abril y 5 de mayo. Éstos, como es costumbre, al final de la Santa Misa solicitaron la bendición de rosarios y otros objetos religiosos y cantaron con toda devoción ante la imagen de Nuestra Señora del Valle, cuya fiesta se celebra precisamente el 5 de mayo, si bien este año, al coincidir con domingo del Tiempo Pascual, las normas litúrgicas establecen que prime el domingo de “tiempo fuerte” y la solemnidad se traslade al lunes 6 de mayo.
Nuestra Señora del Valle
Hermanos: Celebrar la solemnidad de Nuestra Señora del Valle es algo que nos compromete a mucho. Celebrar con verdad que la Bienaventurada Virgen María es Nuestra Señora no puede ser un título vacío en nuestros labios, pues sería una burla. No podemos pasar por alto llamar Señora Nuestra a la Santísima Virgen María y no esforzarnos en vivir como hijos. Si le pedimos en el himno de Vísperas que se manifieste como nuestra Madre, Ella tendrá en justa reciprocidad su derecho a pedirnos a nosotros que manifestemos que somos sus hijos.
María santísima no es solo Señora, es tan cercana a nosotros que debemos tenerla por modelo sin que esto sea una vana pretensión. Es un deber de hijos. Tenemos que vivir en una sana tensión de auparnos a imitar al modelo, aunque sabemos que siempre existirá el contraste de una altura infranqueable. Pero lo que no se debe perder es la relación de analogía, una aspiración altruista que se convierta en alabanza para el modelo y un estímulo y confianza en los pobres hijos que quieren agradar a su Madre celestial, para, en definitiva, agradar a Dios que nos ha conferido el rico legado de su maternidad en la Cruz, con el fin de que en todo busquemos vivir en la Voluntad de Dios, como Ella.
Nuestra Madre no solo hacía la Voluntad de Dios, sino que siempre ha vivido en la Voluntad de Dios. En la Voluntad de Dios ha establecido su morada. Toda la vida de María se desenvuelve en la Voluntad de Dios: “Hágase en mí, según tu palabra”. Vivir en la Voluntad de Dios es mucho más que el mero cumplimiento externo de lo mandado. Es introducirse en el corazón divino, sentir al unísono con Él, no como algo independiente, no como quien tiene que aceptar unos mandatos costosos y extraños al que obedece. Quien hace la opción de vivir en la Voluntad de Dios no le ha de ser desagradable el Querer de Dios, porque ya lo ha hecho su vida. Se agarra al Querer divino de modo semejante a nuestra sujeción al instinto de supervivencia, que es el más fuerte en nuestro ser. Pero esto es solo una muy imperfecta comparación. La Voluntad de Dios para la Bienaventurada Virgen, nuestra Madre es su misma vida, es el descanso y anhelo vital de su ser. La razón de ser de esta hija por excelencia de Dios Padre es la Voluntad de Aquél mismo que la ha dotado de una gracia tan singular, que es inigualable. Nadie la puede igualar en su vivir establecida en la Voluntad de Dios, y sin embargo debemos aspirar a asemejarnos en su vivencia de la unión íntima con el Querer de Dios.
¿Qué podemos hacer nosotros para llegar a mostrarnos como hijos de tal Madre? Empecemos por invocarla con constancia y con amor con palabras salidas del corazón del mismo Hijo de Dios e Hijo de María, que se digna poner en nuestro pequeño e incluso mezquino corazón, pero tan querido de su Corazón misericordioso: Oh María, sin pecado concebida, digna Madre del Redentor, Obra Maestra de la Gracia, hija humildísima del Padre, Reina del cielo, Madre adorada del Redentor, Flor del paraíso, ruega por nosotros. Y esto digámoslo desde el silencio de nuestro corazón. Ella es Madre, Madre del Redentor y Madre de todos los hombres por la Misericordia de Dios. Contemplemos su pureza, su humildad y su obediencia al Padre, su docilidad al Espíritu Santo. Ella es la Obra Maestra de la Gracia por su ‘sí’ a los planes de Dios en su vida. Su vida era una sola cosa con la Voluntad de Dios y por eso es la Reina de la Creación, pues Dios quiere que su Voluntad se haga aquí en la tierra como en el cielo. En el cielo está junto al Padre y al Salvador, junto a Dios Espíritu Santo, que la colmó de Gracia y de Bendición. Digámosle muchas veces desde lo más hondo del corazón con el Ave María y otras plegarias: ‘Ruega por nosotros’. La intercesión de la Madre de Dios es poderosa ante Dios, y como Buena Madre sabe hablar a su Hijo de las necesidades de nuestro corazón para nuestra salvación. Aprendamos a amar a la Madre de nuestro Redentor, hermanos, que ha sido su propio Hijo quien nos dio a su Madre en el mismo suplicio de la Cruz: fue el último regalo de un Moribundo a un mundo que no le escucha y se ha alejado de Su Amor. Escuchémosle nosotros que somos hijos de su Pasión, y llevemos a nuestra Madre, como Juan, a la casa de nuestro corazón. Dejémosla que Ella nos lleve al regazo de nuestro Redentor que es todo Amor, a la obediencia al Padre, a vivir como Ella en esa obra de gracia que es la docilidad del Espíritu de Dios. Sí, hermanos, en este día de Nuestra Señora del Valle, en el momento culminante de la Eucaristía el Señor nos dice a cada uno: ahí tienes a tu Madre, recíbela con amor.
Domingo III de Pascua
Hermanos en el Señor: En el tiempo pascual Jesús se aparece a sus apóstoles y discípulos para confirmarlos en la fe y para confiarles la misión de anunciar el Evangelio con testimonio de palabra y de vida. Tal como Él lo hizo, sus seguidores caminarán tras sus huellas que conducen al calvario. La misión que se ha proclamado en el Evangelio la vemos realizada históricamente en el testimonio escrito en los Hechos de los Apóstoles. Hemos escuchado que los Apóstoles dieron testimonio valiente ante el sanedrín jugándose la vida por decir la verdad. Para nosotros esto supone una confirmación de nuestra fe: sin la fuerza que viene de Dios no serían capaces de hablar con esa valentía. Luego Jesús esta vivo, ha resucitado. Pero la armonía de las Escrituras no se detiene ahí. La lectura del libro del Apocalipsis refleja algo de las celebraciones litúrgicas de las primeras comunidades cristianas, a la vez que establece una relación entre la liturgia terrestre y la celeste. Nuestras celebraciones se suman a estos acordes del testimonio de que Jesús es nuestro Salvador, es el Cordero degollado, digno de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza, el honor la gloria y la alabanza. Nosotros también nos postramos y adoramos como se hace en el cielo. Y pedimos la fuerza para ser testigos de Cristo hasta el derramamiento de la sangre, si el Señor nos eligiera para esa misión.
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Si los 10 mandamientos se pueden resumir en dos palabras: el amor a Dios y al prójimo, sorprende que Jesús supere esta concisión. La última palabra que hemos escuchado resume todo el mensaje que Jesús nos ha transmitido: SÍGUEME. La vida cristiana no consiste en una doctrina: no es la nuestra una religión del libro. Nuestra religión se puede decir que consiste en seguir a Jesús. Es la palabra clave que pronuncia Jesús en todo llamamiento. Solo Él tiene poder para llamar con verdad de esta forma, y en boca de cualquier otra persona sería una pretensión vacía de contenido.
En el Evangelio emerge la figura de Jesús en una continuidad de su enseñanza sin fisuras tanto en los comienzos de su misión como en su culminación, ya en cuerpo glorioso. Pero después de su resurrección, si cabe, acentúa la conexión de su seguimiento con la cruz. No se refiere sólo a la cruz como conclusión de una misión, sino sobre todo a la cruz de cada día, la que en algunos de sus seguidores se culmina en una imitación de su muerte cruenta en cruz, como lo fueron dos de sus apóstoles, los hermanos de sangre Pedro y Andrés.
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El discípulo de Jesús ha de recoger toda su enseñanza y conservarla viva en su corazón sin disminuir aquellos aspectos que se hacen difíciles de aceptar a nuestra naturaleza caída. La enseñanza del Señor no se limita a la materialidad de la Escritura. El Señor advirtió a los Apóstoles que no podían cargar con toda su enseñanza, que el Espíritu Santo iría recordando y revelándoles todos los desarrollos que estaban contenidos en su palabra como en germen. De hecho tantas personas a lo largo de la historia e incluso hoy día no conocerán las enseñanzas contenidas en la Biblia y no pocos de las que las leen no son capaces de conocerla en profundidad. Dios ha previsto el hablar a través de la naturaleza y de la conciencia de todo hombre. Su providencia amorosa no lo ha abandonado todo a la fortuna de que tuviésemos buenos maestros desde nuestra infancia. Afortunados son aquellos que se han visto rodeados de buenos e íntegros preceptores que les han guiado con mano firme y bondadosa a la vez por el camino del bien íntegro. Esta circunstancia es muy rara en la vida, pese a lo que nos imaginamos a veces los que hemos nacido en una buena familia cristiana. Pero en esa misma familia hay carencias o desviaciones parciales en la transmisión de la enseñanza que nos ha traído el Señor. El Señor ha de proveer continuamente a que nos llegue su luz por todos los medios posibles. Abramos nuestro corazón, dejémonos enseñarnos por los humildes mensajeros que nos envía.
El papa emérito Benedicto recientemente ha recordado lo importante que es la revelación a través de la naturaleza en materia moral. Y cómo “entre las libertades por las que la Revolución de 1968 peleó estaba la libertad sexual total, de tal manera que ya no tuviera normas. La voluntad de usar la violencia, que caracterizó esos años, está fuertemente relacionada con este colapso mental. De hecho, las películas sexuales ya no se permitían en los aviones, porque podían generar violencia en la pequeña comunidad de pasajeros. Y dado que los excesos en la vestimenta también provocaban agresiones, los directores de los colegios hicieron varios intentos para introducir una vestimenta escolar que facilitara un clima para el aprendizaje. Parte de la fisionomía de la Revolución del 68 fue que la pedofilia también se diagnosticó como permitida y apropiada” . Lo que la Biblia no dice expresamente hasta las compañías aéreas imponen unas normas morales deducidas de la observación de la conducta humana alterada por ver películas pornográficas. Cuántas veces se ha oído que la Iglesia debe escuchar y seguir lo que dice el mundo, y hasta se alude a los principios de la revolución del 68. ¡Qué ceguera entre los miembros de la propia Iglesia: mientras las compañías aéreas perciben los efectos nocivos de la revolución y obran en consecuencia, todavía hay miembros de la Iglesia que aplauden sus principios!
“El cielo y la tierra pasarán, más Mis Palabras no pasarán”, nos dice el Señor. No pasarán nunca, son más estables que el cielo. Sus palabras están escritas en nuestros corazones de piedra por el mismo Alfarero que nos creó; están escritas sus Leyes en nuestro corazón: allí las puso Dios, para que sean nuestro alimento día y noche; meditémoslas en el silencio de nuestro corazón, hermanos, y no nos cansemos de orar y pensar en ellas, porque allí está nuestra salvación: en la obediencia a sus Mandatos.
Sí, hermanos, hoy hemos escuchado sus Palabras aquí convocados por Él a esta Eucaristía, pero también ha puesto sus Leyes en nuestro corazón; son el camino del amor y de la salvación de nuestra alma: apliquémonos a aprenderlas, digámoslas en nuestro corazón, saboreemos cada Palabra, cada Mandato, dejemos que nuestra alma se sacie de ellas y llevémoslas a la práctica en nuestra vida, para que un día nuestros ojos ojos vean la Luz y nuestra alma la Salvación. No nos arrepentiremos de obedecer sus Palabras, las que hoy nos dirige, nosotros que somos hijos del Alma de un Padre que vela por nosotros, porque en ello va nuestra salvación y el camino de nuestra vida.
Sus Mandatos, tienen que ser para nosotros como miel en nuestra boca, dulces al paladar, rocío para nuestras almas secas de tanto caminar por este valle de desolación en el que hemos convertido este mundo. Pero hoy nos dice nuestro Redentor con esa intimidad que se dirigía a Pedro: ¿me amas? A nosotros también nos dice: hijo de Mi Alma, ven, ven a Mi Santo Corazón, y repasa, aprende, medita y lee Mis Mandatos y saborearás junto a Mí lo que es Amor, lo que es Verdad y Justicia, lo que es Caridad, el Bien y el Amor, la Paz en tu alma. No desoigas Mis consejos y ponte a caminar, obedece a tu Señor y, aquel día cuando estés ante Mí, te alegrarás con un gozo nuevo que aún, hijo, no conoces.
Obedezcamos sus Palabras y reparemos, con nuestra obediencia, su dolor: el dolor de su Santo Corazón, porque este mundo no le escucha y no obedece sus Mandatos de Amor. El camino de este mundo es la perdición porque se ha separado de su Santo Amor. El que no obedece sus Leyes de Amor, se separa de su Amor; y la desobediencia al Amor es el camino de la perdición. Esta Eucaristía tiene que ser para nosotros un punto de partida de ver las cosas desde la perspectiva del Corazón de Cristo de vivir en el Amor de Cristo en la fidelidad a su Amor, con el arrepentimiento sincero de todo aquello con que le ofendemos cada uno y el trabajo espiritual y apostólico para lograr la vuelta de los que se han convertido en enemigos de la Cruz de Cristo (Flp 3,18-19).
Nuevo libro del escritor Germán Ubillos dedicado a la Escolanía del Valle de los Caídos
El lunes 25 de marzo por la tarde, en el clásico y emblemático “Café Madrid” de la capital de España, tuvo lugar la presentación del nuevo ensayo “Tiempo” de Germán Ubillos Orsolich, dramaturgo, articulista y escritor que ha recibido numerosos premios, entre ellos el Premio Nacional de Teatro. Es un amigo entrañable del P. Prior Administrador y de los niños de la Escolanía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, y tanto a él como a ellos ha querido dedicar esta obra: “A Santiago Cantera y a todos los niños de la Escolanía, por los ratos preciosos que hemos pasado juntos”. Por eso, al acto asistieron el P. Santiago Cantera y tres escolanos mayores en representación de todos. Estuvieron presentes además numerosas personalidades, como el montañero César Pérez de Tudela; el ex embajador de España Fernando Riquelme; el escritor y traductor Alberto Martín Baró, con su esposa la escritora Angelina Lamelas; el catedrático de Sociología, Filosofía y poeta Octavio Uña Juárez; el Conde de Gausa y ex secretario nacional de la Unesco en España, José Antonio de Mesa Basán; el empresario y director de Teatro Victoria de Madrid, Juan Carlos Rodero; el escritor y filósofo Carlos Dorvier; y el director de escena Ángel Borge. En la presentación del libro intervinieron el editor, Carmelo Segura; el propio autor Germán Ubillos, el científico Manuel Toharia; el poeta, exdirector del diario vallisoletano “El Norte de Castilla” y actual director Institucional del Grupo Vocento; y el poeta y Premio Nacional de Fomento de la Lectura, Javier Lostalé. Además, al final del acto, la joven poeta moscovita Elena Tabachkova leyó tres poemas de su último libro “Bala extraviada”. Entre otros medios que se hicieron eco de la noticia, destacamos la crónica ofrecida por el periódico digital “El Imparcial” (de la cual hacemos un resumen), donde Germán Ubillos escribe con asiduidad. Hay que destacar que, en varias ocasiones, Germán Ubillos ha ofrecido notables elogios a la labor de nuestra Abadía y de nuestra Escolanía en éste y otros medios como “El Norte de Castilla”.
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https://www.elimparcial.es/noticia/199756/cultura/german-ubillos-presenta-su-nuevo-libro-tiempo.html
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Grupos destacados en la Hospedería del Valle de los Caídos en marzo
Entre otros grupos que se han alojado o han estado de retiro, convivencias y reunión en la Hospedería en el mes de marzo, cabe destacar las diversas comunidades neocatecumenales que han asistido casi todos los fines de semana, así como otros grupos de los movimientos del “Regnum Christi” y “Schöenstat”. Un grupo de la Asociación de Fieles “Providentia” realizó ejercicios espirituales en el fin de semana del 8 al 10 de marzo bajo la dirección del Sr. Obispo de Barbastro, Mons. Ángel Javier Pérez Pueyo, quien celebró la Misa conventual de las 11 h. en la Basílica el domingo 10. Ese mismo fin de semana, el grupo de oblatos seculares de nuestra Abadía tuvo también ejercicios espirituales en la Hospedería, en este caso dirigidos por el P. José Ignacio González. Por otro lado, el fin de semana del 29 al 31 de marzo, un grupo de la parroquia de Santo Domingo de Silos de Pinto (Madrid) hizo asimismo ejercicios espirituales y los ejercitantes asistieron por turnos al rezo de algunas horas del Oficio Divino en la capilla del monasterio.
Retiros y ejercicios espirituales impartidos por monjes del Valle de los Caídos en marzo
En los días 4 y 23 del mes de marzo, el Superior de la comunidad, P. Santiago Cantera, impartió dos días de retiro, respectivamente, a las comunidades de monjas benedictinas de El Tiemblo (Ávila) y Cuenca, y el martes 26 lo hizo a las Hermanitas de los Pobres de Los Molinos (Madrid). Antes del retiro de Cuenca, asistió a la Misa de clausura oficial del monasterio de las monjas benedictinas de Toledo, celebrada por el Sr. Arzobispo de Toledo y Primado de España, Mons. Braulio Rodríguez. Por otra parte, tanto él como el P. José Ignacio González impartieron ejercicios espirituales en Almería. Los del P. Santiago fueron entre los días 11 y 15 para seglares y los del P. José Ignacio entre los días 25 y 29 para sacerdotes, en este caso con asistencia del Sr. Obispo de Almería, D. Adolfo González. Con ocasión de los citados ejercicios espirituales, el P. Santiago también ofreció unas charlas espirituales en Almería a las Siervas de María (Ministras de los Enfermos), a las Esclavas del Santísimo Sacramento, a las Hermanitas de los Ancianos Desamparados y a un grupo de jóvenes sacerdotes de la diócesis. Asimismo, el P. José Ignacio dio otra tanda de ejercicios espirituales en la Hospedería del Valle para el grupo de oblatos seculares de nuestra Abadía en el fin de semana del 8 al 10 de marzo.








