El día de la Inmaculada Concepción, 8 de diciembre, siete escolanes del 4º curso de Educación Primaria recibieron la Primera Comunión en la Misa solemne que la Comunidad celebró en circunstancias anómalas. Debido al cierre actual de la Basílica y pese a que la Comunidad ha intentado que la Delegación del Gobierno permitiera el acceso a ella por parte de las familias de los niños, la ceremonia hubo de tener lugar en el vestíbulo central entre la Escolanía y la Abadía, por el que se entra al túnel posterior que conduce a la Basílica. Por un lado, se trató de habilitar el espacio de la forma más digna posible y de calentarlo con unas “setas”, pues es muy frío de ordinario; por otra parte, la solemnidad de la celebración y el canto de la Escolanía suplieron en la medida de lo posible la imposibilidad de disponer de la Basílica, que es donde los niños honran diariamente a Dios con sus voces y como monaguillos. Después de la Santa Misa, todos los niños de la Escolanía y los monjes encargados de su formación bajaron a la Basílica a hacerse unas fotos, a lo cual tampoco pudieron tener acceso los padres y no pudieron hacerse allí una foto con sus hijos.
Homilía en la fiesta de la Inmaculada Concepción
Estamos celebrando de una manera bastante inusual esta festividad de la Inmaculada, que tiene tantas resonancias en la conciencia cristiana y española. Pero ello no nos debe impedir centrarnos en lo fundamental.
Cuando hablamos de la Virgen como ‘la Inmaculada’ nos referimos en primer a Ella misma, en el privilegio que la hizo libre del pecado original. Pero en esa realidad de una vida totalmente para Dios se representa su proyecto sobre todos los hombres. Dios formó al hombre a su imagen y semejanza, es decir, en estado de ‘justicia y santidad verdaderas’: “como uno de nosotros”, como una de las personas de la Trinidad, dice la narración del Génesis sobre la creación del hombre, es decir, en estado de Integridad y rectitud completas, en perfecta comunión con Dios y en exacta armonía consigo mismo. Este era el designio de Dios, impedido por nosotros pero que tendrá realización definitiva cuando lleguen los tiempos de la tierra y del cielo nuevos, cuando el hombre mismo sea renovado totalmente, a fin de que el plan divino original se realice en él.
Pero entretanto, el empeño fundamental de todos los que hemos sido llamados a esta existencia humana continúa siendo el de intensificar en nosotros aquella imagen divina. Nosotros hemos sido creados a partir de la tierra pero hemos sido investidos del espíritu de Dios, dotados de una filiación y de una vida divinas, que imprimen su carácter fundamental a la condición humana. El valor final de nuestra vida se mide por el cumplimiento de este sentido.
María es figura de esta humanidad salida de las manos de Dios. Ella nos dice no sólo cómo se agrada a Dios, sino cómo el ser humano cumple su destino auténtico y cómo se realiza plenamente a sí mismo.
Ella fue llena de gracia porque antes estuvo llena de Dios, porque en Ella sólo había lugar para Él; le prefería a todas las cosas porque era el centro de su pensamiento y de su amor, porque era enteramente obediente a su palabra y a su voluntad, porque su corazón estaba totalmente orientado a Él. Ella sabía que era enteramente criatura y posesión de Dios y aceptaba que Ella no era nada por Sí misma.
Toda Ella se consideraba un don de Dios, en Sí misma y en todo lo que había sido depositado en Ella. Su alimento fue siempre la Palabra y la voluntad de Dios, incluso cuando se le pidió algo que parecía contradecir lo que consideraba irrenunciable: su total consagración a Dios en cuerpo y alma. Por eso, en Ella se encarnó la Palabra: porque Ella se había encarnado antes en la Palabra, se había identificado y hecho una sola cosa con ella. En María la identidad con la Palabra y con la voluntad de Dios era total, y por eso fue total la identificación de Dios con esta criatura tan plenamente unida a Él, y a la que por ello, llenó de todas las bendiciones.
De hecho, nadie se renuncia a sí mismo, ni sacrifica sus aspiraciones humanas más auténticas, cuando orienta su esfuerzo a darse la medida y la figura que Dios ha previsto para él. Por el contrario, ocurre entonces lo que escuchamos a María: “porque ha mirado la humillación de su esclava desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones”. Dios conoce nuestra verdad mejor que nosotros mismos, y sabe que sólo en su aceptación completa y humilde alcanzamos la plenitud de nuestras posibilidades humanas, aunque sea por caminos opuestos a los que nosotros hubiéramos elegido.
En realidad, aquellas cosas a las que aspiramos apasionadamente, sea el poder o la sabiduría, la libertad o la felicidad, residen únicamente en la obediencia a Dios, en la sumisión a su voluntad. Porque su voluntad es que alcancemos la máxima altura de nosotros mismos de la única forma razonablemente asequible, que es cuando le dejamos a Dios hacer su obra en nosotros. Es entonces cuando “a los hambrientos los colma de bienes”, como añade la Virgen en el mismo Cántico.
Él quiere colmar también a estos niños que hoy van a hacer su 1ª Comunión. Los va a colmar de Sí mismo, que es lo único que ahora y en el resto de su vida les puede, y nos puede, satisfacer. Como todos los niños, a sus años, miran hacia el futuro con los ojos y el corazón completamente abiertos a las sorpresas y a los gozos que esperan les vayan saliendo al paso. Es indudable que van a encontrar muchas sorpresas, y todos deseamos que también sean muchas las alegrías. Pero quien nunca les va a defraudar, quien siempre va a estar preparado para ofrecerles su amistad y con ella todos los bienes que Él posee, es Jesús.
Hoy Jesús, el Verbo que se hizo carne en el seno de María, vuelve a descender sobre estos niños para posesionarse de su corazón, porque ellos también han dicho: ‘hágase’, y han abierto sus puertas para que Jesús entre en sus almas y haga en ellos su morada. Por eso, queridos Pedro Jesús, José, Álvaro, Diego, Víctor, Abrahám, Samuel, recibidle como María le recibió en Ella: con amor y gratitud, ofreciéndole lo mejor de vosotros mismos, que será siempre vuestro sí a su voluntad.
Como a Ella, Jesús os viste hoy un traje de gala, y el Altísimo consagra vuestra morada. Como Ella, retenedle en vuestro corazón y hacedle crecer en vosotros, de manera que nunca quede por debajo de vosotros mismos, sino que alcancéis su propia estatura. Y así no será el amigo de un día, sino el compañero y el Maestro de toda la vida. Y si se os pierde, si le perdéis, buscadlo como hicieron la Virgen y San José cuando Jesús se les perdió en el templo: hasta encontrarlo, hasta volver con él a vuestra casa, y hasta que Él os lleve a la suya.
Primeras Vísperas de la Inmaculada Concepción
El martes 7 de diciembre, la Comunidad y la Escolanía celebraron las Primeras Vísperas solemnes de la Inmaculada Concepción en la Basílica. El motivo de este cambio del día 8 al 7 se debe a la negativa de la Delegación del Gobierno a que las familias de los niños y otros fieles pudieran acceder a la Basílica. Con el fin de que los niños pudieran estar con sus familias el día 8, la Comunidad decidió hacer este adelanto. Las primeras Vísperas terminaron con la tradicional procesión desde el coro hasta la capilla de la Inmaculada, donde se renovó la consagración que realizan anualmente todos los monasterios de la Congregación de Solesmes a la Santísima Virgen. Las segundas Vísperas se celebraron este año en la capilla del monasterio, únicamente por parte de los monjes, sin la presencia de los niños.
Santa Misa en la explanada posterior – domingo 5 de diciembre
Un domingo más, la Santa Misa conventual, precedida del rezo del Santo Rosario, ha tenido que celebrarse en la explanada posterior situada en el conjunto formado por la Abadía, la Escolanía y la Hospedería. En esta ocasión, la imagen no podía ser más impresionante: tuvo lugar en medio de la nieve, en el espacio limpiado por las máquinas quitanieves y por las palas de los monjes y de varios seglares que quisieron colaborar generosamente. Los niños, por su parte, disfrutaron con la nieve. A pesar de la situación y del anuncio de próxima reapertura, la asistencia fue masiva y las “setas” de calefacción se quedaron cortas para acoger a tantos fieles. El celebrante principal, P. Joaquín Montull, recordó el sentido reconciliador de la Cruz y que España, en palabras del Siervo de Dios Juan Pablo II, posee un “alma católica”. La Escolanía solemnizó una vez más la Misa con sus voces blancas e Intereconomía TV la retransmitió en directo, con un elevado índice de audiencia. El frío fue algo menos intenso que la semana anterior, pero al final comenzó a lloviznar. El P. Abad, en sus palabras finales, recordó que la Comunidad tiene el objetivo de lograr la plena normalización de la situación del Valle de los Caídos, que se rompió desde hace un año. Después de la Santa Misa, se ofreció el caldito que ya se ha hecho habitual y que favorece un ambiente de hermandad.
Misa en la explanada el domingo II de adviento
Introducción
Bienvenidos seáis todos a esta celebración sagrada.
El Señor viene a salvarnos, proclamamos de muy diversas maneras a lo largo de este tiempo de Adviento. Él nos salva iluminando el sentido del presente, y el futuro que anuncia este presente. Abrid a Cristo las puertas de vuestro corazón: él colmará vuestro espíritu de optimismo y alegría.
Por eso, antes de esta celebración eucarística pidamos al Señor que nos descubra lo irredento, ya que ahí se halla el origen de nuestros pecados.
Homilía
1.- En la oración que habéis hecho vuestra con vuestro Amén, hemos pe-dido al Señor que los afanes de este mundo no nos impidan salir animosos al encuentro de Jesucristo, pues queremos participar plenamente de su vida. Que las preocupaciones del momento no nos abrumen ni impidan salir animosos al encuentro de Cristo.
El profeta Isaías, con sugerentes expresiones, anunciaba los tiempos me-siánicos: habitarán juntos el lobo y el cordero, la pantera se tumbará con el ca-brito… porque sobre el renuevo del tronco de Jesé, esto es, sobre Jesucristo, se posará el espíritu del Señor; en sus días florecerá la justicia y la paz abundará eternamente.
Las Sagradas Escrituras anuncian estas certezas; han sido escritas para nuestra enseñanza, nos decía San Pablo; las Escrituras reflejan siempre la acción providente de Dios en la historia. Ellas nos exhortan a mantener viva la esperanza; las desolaciones que nos afectan purifican siempre la virtud de la esperanza.
Vemos, pues, cómo las Escrituras nos guían al encuentro de Cristo; ellas dan un sentido más pleno a la exhortación del Bautista: Convertios, porque está cerca el reino de Dios. Cambiad de actitud ante esta vida temporal, que sólo ofrece la muerte cómo final de todo; vuestro espíritu, creado por Dios, anhela una existencia sin fin.
2.- A la conversión nos invita la Cruz de Jesucristo, que aquí en el Valle de los Caídos tiene un significado tan singular. Su Cruz anuncia siempre su resurrección. El misterio de la Cruz nos transforma en vida a imagen de Jesucristo, y nos permite vivir en el tiempo anticipos de lo que será el reino de los cielos; anticipos que anuncian los tiempos mesiánicos de Isaías.
No os extrañe que os sintáis oprimidos mientras vivís vuestro propio misterio de la Cruz; la Cruz ilumina siempre lo irredento que existe en nosotros para conocer mejor los propios pecados, la acción de la gracia y cuál debe ser nuestra colaboración para sentirnos hijos de Dios; por eso necesitamos ser sostenidos por la celebración cristiana del domingo, la comunión frecuente y la frecuente celebración de la reconciliación sacramental.
A esa conversión nos exhorta la muerte cruenta de todos aquellos que aquí en el Valle la vemos asociada a la muerte redentora de Cristo; todos ellos, nuestros héroes y nuestros mártires, nuestros Caídos, que ya conocen el miste-rio de sus vidas, interceden por nosotros, interceden por España, y anuncian conjuntamente que sólo Cristo es nuestra paz, que sólo él puede reconciliar en la verdad a los pueblos enfrentados; a judíos y griegos, decía San Pablo; a iz-quierdas y derechas, podemos, debemos decir nosotros, que tenemos a Cristo como punto de referencia. Cristo, con su muerte derriba el muro del odio que separa a los pueblos (Cf. Ef 2,13-18).
3.- Revistiéndonos de Cristo, viviendo las circunstancias de nuestra vida con el espíritu de Cristo, nos convertimos en instrumentos de paz, en instrumentos de reconciliación, porque vemos sobre todo la huella divina presente en las personas y no las lacras del pecado; Cristo ha muerto por todos. No cabe el pesimismo ante las angustias del tiempo presente. El alma cristiana de España, que evocó Juan Pablo II en su momento, saldrá siempre adelante purificada; se quedarán en el camino quienes no sintonicen con el espíritu de la verdad, con el espíritu de Cristo. Dios se halla siempre presente; la sucesión de ciclos históricos, la sucesión de culturas, la sucesión de pueblos, es el resultado de la vitalidad impresa en el espíritu de la creación; consecuentemente, por muchas que sean las alternancias de los acontecimientos, los progresos y retrocesos, la dirección es siempre positiva. Porque la dirección de la historia es siempre positiva, las decisiones erradas, en contra de la verdad, generan siempre su propio antídoto; ya se encargará la historia de rectificar en su momento.
4.- Que estas ideas os mantengan animosos mientras avanzáis al encuen-tro del Señor; animosos, sobre todo, porque ya comprobáis cómo Dios llega siempre a tiempo; su tiempo no es el tiempo de nuestra impaciencia, sino el tiempo de su misericordia. Muy cerca de vosotros se halla la presencia maternal de la Virgen María; dentro de unos días celebraremos el misterio de su Concepción Inmaculada; que podáis sentir cómo ella os conduce hacia el Señor._x000D_ Que Así sea.
Próxima reapertura del Valle de los Caídos
El miércoles 1 de diciembre, el Ministro de la Presidencia, D. Ramón Jáuregui, ha anunciado oficialmente la próxima reapertura de la Basílica de la Santa Cruz y de todo el recinto del Valle de los Caídos. Al parecer, la fecha será el día 15 del presente mes de diciembre o incluso antes, en cuanto esté terminada la protección de la imagen de la Piedad, con un mallado sobre ella y un andamiaje que permita el acceso a la Basílica por la puerta principal sin problemas de seguridad.
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Como dijo el P. Abad al final de la Misa del domingo 28, la Comunidad sostiene que la reapertura del Valle de los Caídos debe ser completa y se debe restaurar la normalidad previa al cierre realizado hace un año, así como que sea reconocido el derecho del ordinario del lugar (que es el propio Abad) de señalar los tiempos de apertura, y que la visita esté abierta a todos los fieles que en público o en privado deseen orar, así como a toda otra persona que quiera visitar el lugar.
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