Puesto que el día 10 de febrero, festividad de Santa Escolástica, cayó este año en sábado, la elección del nuevo Obispillo de la Escolanía se ha celebrado el lunes 12 de febrero, memoria de San Benito de Aniano, abad de origen visigodo en el Imperio Carolingio que impulsó una importante reforma con la difusión de la Regla de San Benito de Nursia entre todos los monasterios del Imperio. El nuevo Obispillo es un escolán de la provincia de Salamanca, Fran G. H.; el nuevo Vicario es Rafael F. B., de Guinea Ecuatorial y residente en la provincia de Toledo; y el nuevo Secretario es Santiago T. P., de Madrid. El Obispillo aún en ejercicio, Monseñor Juan Pablo M. M., impuso el solideo, el pectoral y el anillo al nuevo Obispillo, a la espera no obstante de la toma de posesión definitiva que tendrá lugar, como todos los años, en la Fiesta del Obispillo del 1 de mayo. Tras la votación celebrada a modo de cónclave y con todos los escolanos revestidos con la cogulla, y tras la aceptación del elegido y esta primera investidura, todos los compañeros les dieron el abrazo y, a la salida de la capilla de la Escolanía, los tres miembros del nuevo equipo episcopal fueron simpáticamente manteados por todos los demás chavales.
Peregrinos al Valle de los Caídos en febrero
Entre los peregrinos que han asistido al Valle de los Caídos en el mes de febrero, cabe destacar algunos como un grupo de jóvenes de La Bañeza (León) el día 8 de febrero; fueron atendidos por un monje de la comunidad benedictina que, además de explicarles la Basílica, respondió a sus preguntas sobre la vida monástica. El jueves 22 asistieron a la Santa Misa conventual un nutrido grupo proveniente de Japón y otro de alumnos del Colegio Monte Tabor de Pozuelo de Alarcón (Madrid). Entre el viernes 23 y el sábado 24, la directiva del Colegio San Ignacio de Loyola de Torrelodones se reunió en la Hospedería externa. La Hospedería también ha acogido en este mes a diversos grupos eclesiales, principalmente del Camino Neocatecumenal, así como otros de Comunión y Liberación y la Renovación Carismática. Por otra parte, varios grupos han realizado el Vía Crucis por el recorrido monumental como preparación para la Cuaresma o dentro ya de ella misma.
I Domingo de Cuaresma
Queridos hermanos: en este primer domingo de Cuaresma, en el que se proclaman las tentaciones de Jesús en el desierto, aparece ante nosotros el panorama de nuestra vida en este mundo. Estamos rodeados de tentaciones que nos arrastran a separarnos de Dios e incluso a verle como un enemigo, pero a la vez sostenidos en nuestra lucha por los medios que Dios pone a nuestro alcance para que Él se muestre como Salvador en nuestra lucha contra el maligno.
En la primera lectura se nos ha proclamado la alianza de Dios con Noé tras el diluvio, en la que, se entiende, que si el hombre es fiel, ha recibido la promesa de que las aguas no volverán a destruir la tierra. Y san Pedro nos dice que el arca fue símbolo del bautismo, es decir, del sacramento que nos da fuerza y ratifica dicha promesa. Este simbolismo es más claro en el bautismo por inmersión, cuando el catecúmeno se sumerge dentro de una piscina, se pronuncian las palabras de Jesús “Yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” y el ya bautizado sale de la piscina purificado como Noé, que, gracias al arca, sobrevivió al diluvio.
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La lucha del cristiano con las tentaciones constantes se ve iluminada por el ejemplo de Cristo en el desierto antes del comienzo de su ministerio. Según el relato de san Marcos, tan conciso, pero con detalles ricos de contenido, Jesús en el desierto vive rodeado de fieras, es decir de peligros o tentaciones y asistido por los ángeles. Nosotros también debemos acudir a los medios que Jesús nos ha dejado para vencer las tentaciones y para suplicar la gracia de nuestra conversión. En este tiempo favorable de Cuaresma, la Iglesia nos propone tres medios: oración, ayuno y limosna.
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El primer medio, la oración, en toda su rica variedad de alabanza e intercesión a Dios y a los ángeles o al arcángel san Miguel, es nuestro mejor recurso para pedir al Señor que no nos deje caer en la tentación, como rezamos en el Padre nuestro. No tengamos ninguna duda de que si notamos que el testimonio de nuestra vida cristiana es pobre, eso es consecuencia de nuestra falta de oración y de nuestra falta de fe en la eficacia de la oración. Sin embargo, si no rezamos, si no gustamos ya en la tierra los dones reservados para el cielo, ni nos convertimos nosotros ni convertimos a los demás. Siguen siendo plenamente actuales las palabras del beato Alfredo Ildefonso Schuster, cardenal-arzobispo benedictino del siglo pasado: “Parece que la gente ya no se deja convencer por nuestra predicación; pero ante la santidad, todavía cree, se arrodilla y reza”.
Y es que el Señor ha dicho que cierta raza de demonios sólo puede expulsarse con ayuno y oración. La oración se fortalece con el ayuno, segundo medio, queridos hermanos, para nuestra conversión. El ayuno obliga sólo dos días al año: si hubierais olvidado ayunar el miércoles de ceniza, en el que iniciamos la Cuaresma, no olvidéis el Viernes Santo hacer una sola comida, aunque pudiendo tomar algo de alimento por la mañana y por la noche, guardando las legítimas costumbres respecto a la cantidad y calidad del alimento. La Conferencia de los Obispos españoles precisó que la abstinencia de carne no puede sustituirse por otra obra los viernes de Cuaresma, salvo dispensa o coincidencia con solemnidad. “Ayunar y abstenerse de comer carne” es el cuarto de los mandamientos de la Santa Madre Iglesia, de los que hoy casi no se habla. Tengamos sobre todo hambre de la palabra de Dios, porque, como dice S. León Magno, lo más importante es ayunar de nuestros vicios. Y atención: que en esto no nos engañe de nuevo el diablo, no pensemos enseguida en los vicios de nuestro prójimo más cercano: el Señor quiere que ayunemos y nos abstengamos de nuestros propios vicios y pecados.
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Pero el ayuno, queridos hermanos, no es mera mortificación, sino también compartir solidariamente con nuestros hermanos necesitados el dinero ahorrado en comida y caprichos. La limosna es el tercer medio para nuestra conversión. Muchas personas desfavorecidas pasan necesidad como consecuencia de la avaricia del capitalismo salvaje, tan solo pendiente de las bolsas y los mercados, pero absolutamente indiferente ante la miseria de las periferias existenciales, de las que nos habla el Santo Padre Francisco, como víctimas de la inmisericorde cultura del descarte.
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Pero ante todo, queridos hermanos, acudamos a los sacramentos, nuestra ayuda principal. ¿Comulgamos por costumbre mecánicamente sin examinar antes a fondo nuestra conciencia? Por desgracia, hoy día muchos católicos han hecho costra, viven en permanente y crónico pecado grave y cometen sacrilegio cada vez que comulgan. Reflexionemos cada uno en presencia de Dios si no pudiera ser también nuestro caso. ¿Cuántos años hace que no hemos confesado nuestros pecados graves y recibido la absolución individual? Como proclama la S. Escritura, tomemos en serio nuestro proceder en esta vida, pues ¿quién sabe si para algunos de nosotros ésta será nuestra última Cuaresma en este mundo? No pongamos ingenuamente en peligro nuestra propia salvación, que debe ser nuestra principal preocupación y ocupación en esta vida.
Queridos hermanos: en la tentación pidamos a la Virgen del Valle que interceda ante su Hijo para que nos conceda la gracia de vivir esta Cuaresma con humildad y pobreza de espíritu, con dominio de nuestros instintos y obediencia a la voluntad de Dios, esperando la Pascua con gozo de espiritual anhelo. Que así sea.
Conferencia sobre el medio ambiente en la Escolanía del Valle de los Caídos
El viernes 2 de febrero, un agente del Seprona (Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil) impartió una conferencia sobre la actividad de esta unidad y el respeto y el cuidado del medio ambiente, que fue muy bien acogida por los niños. En ocasiones anteriores, agentes del Seprona y Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid han ofrecido conferencias y actividades para los escolanos, enseñándoles a conservar el medio natural en el que crecen.
Miércoles de Ceniza
Queridos hermanos:
No pocas veces existe una imagen negativa y oscura de la Cuaresma, originada tanto por la mala comprensión que de ella tienen muchos cristianos, como por la visión que del cristianismo han querido y quieren dar los enemigos de él.
Sin duda alguna, el carácter penitencial es propio de la Cuaresma y se debe reafirmar sin temor, pero muchas veces será necesario explicar con nitidez el espíritu con que se deben afrontar las prácticas penitenciales. Ante todo, la penitencia se hace con miras a la obtención de un gran fin: la conversión interior del corazón y el retorno del pecador al cobijo misericordioso de Dios. La Cuaresma, por tanto, es un período de profunda conversión del cristiano y así se nos recuerda en la lectura del profeta Joel que hemos escuchado: “Convertíos a mí de todo corazón: con ayuno, con llanto, con luto. Rasgad los corazones, no las vestiduras: convertíos al Señor Dios vuestro, porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad, y se arrepiente de las amenazas” (Jl 2,12-13). También nos ha dicho el apóstol San Pablo: “ahora es tiempo de gracia, ahora es día de salvación” (2Cor 6,2).
Jesús, que pasó cuarenta días con sus cuarenta noches de rigurosa penitencia en el desierto antes de iniciar su vida pública, nos exhorta a entregarnos a la oración, al ayuno y a la limosna, debiendo hacerlo desde la intimidad del corazón, donde nuestra oración, nuestro ayuno y nuestra limosna serán conocidos y recompensados por Dios (Mt 6,1-8.16-18). Más aún, Jesús nos anima a vivir nuestras prácticas piadosas, penitenciales y caritativas con alegría: “Cuando ayunéis no andéis cabizbajos, como los farsantes […]. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido” (Mt 6,16-18).
Nuestro Padre San Benito nos alienta igualmente a este espíritu alegre en la Cuaresma. Recuerda al monje que, aunque su vida “debería responder en todo tiempo a la observancia cuaresmal, sin embargo, como son pocos los que tienen semejante fortaleza, por eso invitamos a guardar la propia vida en toda su pureza en estos días de Cuaresma, y borrar, todos juntos, en estos días santos, todas las negligencias de otros tiempos” (RB 49, 1-3). Como vemos, llama “días santos” a este tiempo, en el cual anima a entregarse a la oración, la lectura, la compunción del corazón y la abstinencia, añadiendo con permiso del abad algunas pequeñas cosas en lo que de ordinario hacemos y ofrecemos, también en el trabajo.
San Benito, al igual que Nuestro Señor Jesucristo, desea en el monje un ánimo alegre en las prácticas cuaresmales, que se haga “con gozo del Espíritu Santo”, de tal modo que “con un gozo lleno de anhelo espiritual espere la santa Pascua” (RB 49, 6-7). Por lo tanto, estamos ante unos “días santos” que nos ayudan a prepararnos para la celebración del gran acontecimiento del misterio cristiano: la Pascua del Señor, la gloriosa Resurrección de Jesucristo, nuestro Redentor.
Con este espíritu, pues, acojamos este santo tiempo de Cuaresma: tiempo de oración, de ayuno y penitencia y de limosna y caridad; tiempo de mayor dedicación a Dios, de vuelta a Él, de conversión a Él, y de conversión generosa también hacia las necesidades de nuestro prójimo. Un buen ayuno espiritual y caritativo puede ser que nos privemos de hacer críticas y malos comentarios relativos a nuestros hermanos.
Que la Santísima Virgen María nos ayude a vivir la Santa Cuaresma con estas actitudes para imitar a su divino Hijo y poder unirnos a Él.
Actuaciones musicales de la Escolanía del Valle de los Caídos en enero
El sábado 20 de enero, la Escolanía del Valle de los Caídos cerró su ciclo de conciertos de Navidad con un recital de villancicos en una finca privada de El Escorial, con asistencia de un número nutrido de personas y al que nuestro coro es invitado desde hace ya bastantes años. El sábado 27, un grupo de 12 escolanos cantó una Misa solemne en la Residencia de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados de Carabanchel Alto (Madrid), con motivo de la celebración de los aniversarios de la Madre Fundadora (Santa Teresa Jornet) y de la fundación de la Congregación. El martes 30 de enero, la Escolanía cantó una Misa funeral en la parroquia de La Concepción de Madrid.








