Entre los días 4 y 9 (lunes a sábado) de septiembre, el P. Alfredo Maroto impartió los ejercicios espirituales a las monjas benedictinas del monasterio de la Santa Cruz de Sahagún, pudiendo visitar además a la comunidad también benedictina de las monjas de San Pedro de las Dueñas, muy próximas a la localidad. En la segunda mitad de septiembre, se han ofrecido varias tandas de ejercicios espirituales por parte de algunos monjes de la Abadía Santa Cruz. Entre el viernes 15 y el domingo 17 de septiembre en la Hospedería externa, el P. José Ignacio González impartió la tanda anual de ejercicios espirituales a los Oblatos seculares de la Abadía, así como a otros seglares que se sumaron a ellos. Entre el lunes 18 y el viernes 22 de septiembre, el P. Santiago Cantera impartió ejercicios ignacianos a dos jóvenes alojados en la Hospedería interna, uno de los cuales esperaba la próxima ordenación diaconal como miembro del Oratorio de San Felipe Neri de Alcalá de Henares. Finalmente, entre el martes 26 y el sábado 29 de septiembre, el mismo P. Santiago ofreció otra tanda de ejercicios espirituales a la comunidad de monjas agustinas contemplativas de Sant Mateu (Castellón); tras finalizarlos y de camino a la Abadía de San Salvador de Leyre, pudo visitar a las monjas cartujas de Benifassá (Castellón).
Homenaje al P. Abad-Presidente de la Congregación de Solesmes
El lunes 2 de octubre, con ocasión de los 25 años de su bendición abacial, Dom Philippe Dupont, Abad de Solesmes y Presidente de la Congregación de Solesmes a la que pertenece la Abadía Santa Cruz del Valle de los Caídos, recibió un homenaje de parte de toda su comunidad y de los abades y priores de la Congregación en la Abadía de Solesmes. Después de la Santa Misa a las 10 h. en la iglesia abacial, recibió el homenaje en el que se le hizo entrega de varios regalos, fundamentalmente unos relicarios; por parte de los monasterios españoles (Abadías de Silos, Leyre y Valle de los Caídos, y Priorato de Montserrat de Madrid dependiente de Silos), se le regaló un relicario con reliquias de los cuatro beatos mártires de Silos en Madrid, beatificados el año pasado. Después de la comida, se cantaron unas “laudes festivas” y algunos monjes jóvenes de Solesmes realizaron una representación del misterio de la Redención ante el magnífico grupo escultórico del Santo Entierro en la iglesia abacial de Solesmes. Ha sido una bonita ocasión de encuentro de toda la familia solesmense representada por sus abades y priores. Previamente, el sábado 30 de septiembre ya hubo una ocasión de encuentro entre los representantes de Silos y el Valle con la comunidad de Leyre en este monasterio navarro, desde donde partieron a Solesmes. El martes 3 de octubre por la tarde, el P. Superior del Valle acudió a visitar a la M. Abadesa y la comunidad de Santa Cecilia de Solesmes, casa-madre de las monjas benedictinas de la misma Congregación.
Domingo XXIX del Tiempo Ordinario
Hermanos: Celebramos hoy el Domingo del Domund o día dedicado a la evangelización en todo el mundo por medio de oraciones y colectas en favor de la propagación de la fe hasta los últimos rincones de nuestro planeta. Y esto hace que leamos las lecturas de la liturgia de hoy bajo este prisma, es decir, ver qué nos quiere decir el Señor en cuanto a esta misión de dar a conocer el Evangelio a los que no lo conocen, o recordar e invitar a los que no viven bajo su guía a los que ya han sido formados en el camino de Jesús, pero lo han abandonado por descuido o por algún trauma que les ha causado gran dolor y la fe ha sido dejada de lado por una reacción no lógica sino sentimental.
Veamos la unión tan estrecha que se da entre la primera lectura, el Salmo y el Evangelio, aunque no sea así a primera vista. Porque cuando el profeta Isaías nos transmite los planes desconcertantes sobre el destierro en Babilonia del pueblo elegido, parece desmentir la elección de Dios, esa Alianza intangible por parte de Dios de su pueblo. Aunque políticamente Israel fuese una nación pequeña, que no podía aspirar a una paz autóctona, sino a abandonarse a las alianzas con las grandes potencias de su tiempo, ese no era el plan de Dios. Israel en su pequeñez tenía la promesa de ser protegido por Dios si era fiel a la alianza con Dios de cumplir los mandamientos. Pero como reiteradamente y sin enmienda traspasaba los mandamientos, Dios les hizo pasar por el castigo del destierro en Babilonia durante setenta años. Y entonces, para sorpresa suya, el elegido es Ciro, el poderoso rey de Babilonia, al que el Señor lleva de su mano.
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Sólo con este humillante sometimiento fue capaz Israel de reconocer su pecado y de expiarlo de algún modo. ¿No es esta la situación que denuncia Jesús ante los fariseos de su hipocresía que no quiere reconocer su desobediencia a Dios, y pretenden que Jesús asuma su pretensión política de sacudirse el sometimiento a otra potencia extranjera, el Imperio romano? ¿Acaso no es un a rebelión contra Dios el no aceptar que lo importante es que están desobedeciendo los mandamientos? El Señor les tiene que recordar que no sólo deben someterse al César romano para expiar su pècado, sino que además no deben descuidar el culto a Dios.
¿Cuál es el problema entonces y ahora? El hombre no quiere convertirse. No acepta que sea pecador. No quiere llegar tan hondo. Le basta con su autojustificación. Pero el que hace su voluntad y se separa de la Palabra de Dios, se suelta irremediablemente de la mano de Dios y cae en el precipicio de la oscuridad y las tinieblas, y allí es pasto de los ángeles caídos que buscan esas almas que andan errantes en medio de la oscuridad de sus pecados. ¡Y qué pecado hay en el hombre cuando rechaza la Santa Voluntad de Dios, sus Palabras! Cuando no están en nosotros las Palabras de Jesús, están las del mundo, las de nuestras pasiones, las de Satanás. No hay término medio: No podemos vivir el Evangelio y nuestra voluntad, que está inclinada al mal y a la concupiscencia. La conversión de todos los hombres es la gran tarea que tenemos que llevar a cabo. Todo lo demás es distraernos de nuestro fin por el que Dios nos ha creado. El hombre debe buscar a Dios sobre todo otro interés.
Los que se determinan a ser amigos de Jesús “seréis mis amigos, si hacéis lo que Yo os mando” sufrirán esa ruptura que se produce entre Jesús y el mundo, entre los hijos de Dios y los hijos de las tinieblas. Pero sabemos que el que sigue el camino, que es el mismo Jesús, camina en la luz y en la Gracia. Nadie puede confundir a los hijos de la luz si el que está en la luz no quiere ser confundido; no seremos arrastrados al mal si no queremos ser arrastrados. Pero para esto no debemos separarnos de los sacramentos y de la luz del Evangelio. No podemos permitirnos hacer ni una sola concesión, pues después de una viene otra y así hasta acabar separándonos de Jesús sin darnos cuenta.
Nuestra Madre del cielo vela a cada instante por nosotros. No debemos temer, pues Ella tiene el dominio, que ha recibido del Padre, para liderar este combate final, pero siempre que obedezcamos sus palabras: “Haced lo que Él os diga”. Lo que Cristo nos dice en su Palabra y lo que la Iglesia determina. Sólo así estaremos protegidos bajo su manto.
El Salmo que ha sido cantado nos abre a la perspectiva de lo que será el Reino de Dios aquí en la tierra. No un reino de prosperidad material, sino un Reino en el que todos los pueblos se unirán en una sola alabanza a Dios: “el Señor es Rey, Él gobierna a los pueblos rectamente”., La Iglesia ha de llevar el Evangelio a todo el mundo. Cuando la Iglesia sin dejar de evangelizar en los países ya cristianos, se arriesga a salir de sus fronteras a predicar a Cristo fortalece la fe en los países de donde parte el impulso misionero.
Pidamos y busquemos no sólo nuestra propia conversión, por ahí hay que comenzar, sino también la de nuestros hermanos. Porque eso fortalece nuestra fe, la purifica y la madura. La mies es abundante y hay muchos pastores que han desertado, o que han sucumbido al desaliento. Tenemos un gran medio para no caer en la tentación del desaliento: el Sacramento de la reconciliación, con él se desenmascara al enemigo. No nos creamos inmunes a esta tentación o a cualquier otra. Somos pobres pecadores, pero arrepentidos y sostenidos par la Gracia de los sacramentos. Aprovechemos ahora que tenemos libre acceso a los mismos. ¿Cómo ha podido ser que en algunas iglesias se dé cobijo a ideologías que en cuanto caigan las máscaras veremos que eran las de nuestros enemigos, que nos persiguen a muerte? La Palabra de Dios se había silenciado en esos ámbitos y se había abierto la puerta a la mentira y al odio. Ése es el engaño de nuestra época. Cuando no se evangeliza tal cual el Evangelio y se lleva generosamente a otros, se nos cuela el enemigo en nuestras filas. Tenemos al ejército de los ángeles a nuestra disposición si les invocamos y confiamos en que Dios nos los envía para nuestra salvación, para asistirnos en las tareas de evangelizar, que creemos son imprescindibles para mantener viva la fe. Por eso al final de la Misa invocaremos a San Miguel, jefe de la milicia celestial.
Visita de los Obispos Auxiliares de Madrid y Lima al Valle de los Caídos
El sábado 23 de septiembre por la tarde, Mons. Juan Antonio Martínez Camino, Obispo Auxiliar de Madrid, vino con Mons. Raúl Chau Quispe, Obispo Auxiliar de Lima y Presidente de la Comisión Episcopal de Liturgia de la Conferencia Episcopal de Perú, para visitar el Valle de los Caídos. Fueron recibidos por el P. Prior Administrador de la Abadía, con quien visitaron la Basílica, y a continuación asistieron al rezo de Vísperas con la Comunidad Benedictina en la capilla del Monasterio. A la salida, saludaron a los monjes, y al marchar pudieron saludar también a los niños de la Escolanía, que se encontraban rezando el Santo Rosario en la explanada posterior del monumento.
Vía Crucis por el recorrido monumental
El sábado 16 de septiembre, unas 300 personas asistieron al rezo del Vía Crucis por el recorrido monumental que parte de los Juanelos y concluye en la Basílica de la Santa Cruz. Es una de las dos ocasiones en que lo organiza la Abadía benedictina por medio de algunos colaboradores seglares y con la colaboración asimismo de Patrimonio Nacional y otras instituciones. Como otras veces anteriores, el Lignum Crucis o reliquia de la Santa Cruz de Nuestro Señor Jesucristo encabezó el Vía Crucis y al final los fieles lo pudieron venerar. Un grupo de escolanos mayores aportó sus voces para el canto en las estaciones. Hay que señalar que, además de las dos ocasiones en que la Abadía organiza este rezo del Vía Crucis, son muy numerosos los grupos que a lo largo del año solicitan poder realizarlo por su cuenta.
Nuestra Señora del Pilar
Queridos hermanos: la fiesta del Pilar apenas necesita presentación para la mayoría de los aquí presentes. El santuario levantado en Zaragoza, donde la Bienaventurada Virgen María se dignó posar su pie sobre una columna o pilar cuando todavía no había ascendido al cielo, por tanto, en carne mortal, es un lugar excepcional y con razón uno de los más visitados del mundo, porque allí le concedió el Señor ir a consolar al apóstol Santiago, pariente del Señor y hermano del también apóstol S. Juan en su predicación por tierras españolas.
Este lugar ha sido a lo largo de la historia un punto de referencia particularmente para el pueblo español, pero con una proyección universal, sobre todo en Hispanoamérica, donde ha arraigado la devoción a esta advocación de la Bienaventurada Virgen María. La experiencia del apóstol Santiago el Mayor de ser confortado por nuestra Stma. Madre ha desbordado las fronteras de nuestra patria, por lo que la han hecho suya y la han sentido igualmente todos los que con fe la han invocado a partir de aquel hecho histórico guardado en la memoria del pueblo cristiano. El Papa Pío XII otorgó a todas las naciones hispanoamericanas y a Filipinas la posibilidad de celebrar la misma misa que se celebraba en España. La Virgen del Pilar es también patrona de numerosas instituciones españolas, entre otras nuestra querida Guardia Civil, tan vinculada con el Valle.
Las lecturas proclamadas, queridos hermanos, nos recuerdan por una parte la fuerza de la oración con María que experimentaron los apóstoles y primeros cristianos y, por otra, la alabanza de las obras que Dios ha obrado en María y, a través de Ella en todos los hombres. Imprescindible son para nosotros ambas cosas: si no somos agradecidos con Dios por sus beneficios, no somos buenos hijos; si no nos dirigimos a Dios unidos a nuestra Bienaventurada Madre, nuestra oración será muy pobre y rara vez alcanzará su objetivo. La Bienaventurada Virgen María ocupa en la Historia de la Salvación un lugar muy imprescindible y nada desdeñable. La necesitamos para asegurar nuestra respuesta de amor al infinito amor que el Señor nos brinda a cada instante. Sin Ella, esa respuesta a la alianza de amor de Dios con el hombre sería tan difícil que solo algún que otro ser humano hubiese sido capaz de responder. María está a nuestro lado para que no echemos a perder la gracia de Dios. Ya antes de subir al cielo estuvo al lado de los apóstoles y discípulos del Señor para ayudarlos a perseverar en su fidelidad y ya antes de empezar sus milagros, Jesús adelantó la hora de los signos para facilitarnos el camino de nuestro acercamiento a Dios.
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Queridos hermanos: nos encontramos en un momento crucial para la unidad de nuestra patria. Una de las muchas bendiciones que esta ha recibido pasa a través de María, para aglutinar todos los pueblos de España en la misma fe. Hemos de ser respetuosos con todas las diferencias, pero conscientes del bien espiritual y humano que se sigue de la unión. Han sido siglos de luchas heroicas frente a todos los fermentos de desunión que ha mezclado el antiguo enemigo de nuestra salvación a lo largo de la historia para impedirlo. Cuando de nuevo nos amenaza la desunión, recurramos a nuestra Madre con renovado empeño y cerremos filas con nuestra oración unánime. En un momento en que es más necesario que nunca pedir que nos aglutine el amor, nuestro más rico tesoro y no los meros intereses políticos y económicos, la Virgen del Pilar es sin duda puerto seguro y una intercesora todopoderosa para desbaratar los intentos de fracturar la hispanidad y con ella su fe católica.
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Queridos hermanos: acojamos todas las iniciativas de oración y de reparación de nuestros pecados. Donde dos o tres están reunidos en nombre del Señor para pedir algo conforme al corazón del Señor, ahí está el Espíritu del Señor. Pidamos perdón por todos los pecados que se cometen en este suelo patrio que pisó la Hija predilecta del Padre, la Esposa del Espíritu Santo, la madre de Jesús. Encomendémoslo con gran fe y piedad a la Virgen del Pilar, representada artísticamente de forma muy original en una de las capillas de la nave central de nuestra basílica, en la que además custodiamos las reliquias y restos de numerosos mártires, algunos de ellos ya beatificados y otros muchos en proceso. Ellos también dieron su vida por España y sin duda no dejan de interceder ante nuestra Madre para que arranque de su Hijo la gracia que estamos suplicando. Que así sea.








