El jueves 29 y el sábado 30 de noviembre, el grupo “Schola Antiqua”, formación coral de antiguos escolanes del Valle de los Caídos dirigida por D. Juan Carlos Asensio, realizó una nueva grabación en la sacristía del monasterio de monjes jerónimos de Santa María de El Parral (Segovia), donde ya lo ha hecho en más ocasiones debido a las excelentes condiciones acústicas. Esta vez se ha dedicado a los antiguos cantorales jerónimos de este monasterio y va a llevar por título “Los sonidos de El Parral”. Los integrantes de “Schola Antiqua” han recuperado así piezas musicales que no se cantaban desde hacía siglos, como un himno a San Jerónimo. Los actuales monjes de El Parral se han mostrado entusiasmados y ya han señalado que tratarán de recuperar para su liturgia dicho himno. La grabación se editará con motivo del XXX aniversario de la fundación de “Schola Antiqua”.
Inmaculada Concepción
Queridos hermanos:
Celebramos hoy una fiesta muy querida del pueblo católico y muy singularmente del pueblo español, como lo refleja la Historia del Arte: la solemnidad de la Inmaculada Concepción de María. Es una fiesta que se afianzó con rango universal en la Iglesia desde la definición del dogma por el Beato Pío IX en la bula Ineffabilis Deus en 1854, donde proclamaba como una parte fundamental de nuestra fe el misterio por el que la Santísima Virgen fue preservada inmune de toda mancha del pecado original desde el primer instante de su concepción, por singular gracia y privilegio de Dios, en atención a los méritos de Nuestro Señor Jesucristo. Ella misma lo confirmó a Santa Bernardita en Lourdes cuatro años después.
Este privilegio, como todos los otorgados por Dios a María, le vino dado por su Maternidad Divina. Convenía que, si había de ser la Madre de Dios y no podría transmitir a Jesucristo el pecado original, Ella misma debería ser preservada de éste. Era lógico que María, como verdadera Madre de Dios, pues Jesucristo es verdadero Dios y verdadero Hombre, fuera desde el principio la toda limpia, la toda pura, la toda santa. En consecuencia, Dios la ha colmado de gracias, virtudes y santidad, haciendo de su alma y de su cuerpo un blanco resplandor de pureza que es motivo de imitación para el cristiano. “Toda hermosa eres, María, y no hay mancilla en ti”, le ha cantado secularmente la Iglesia aplicándole las palabras del Cantar de los Cantares (cf. Ct 4,7).
Ella es por eso la Mujer que en el Protoevangelio, en el texto del Génesis que hemos escuchado en la primera lectura, aplasta la cabeza de la serpiente, vence al diablo y a sus insidias (Gén 3,15). Desde el principio de su elección para ser Madre de Dios y especialmente desde el momento de la Encarnación, quedó asociada al Redentor y Mediador, su Hijo Jesucristo, para ser auténtica Corredentora y Medianera. Como Judit y Ester, Ella es la protectora del pueblo de Dios. Y cuando el feminismo contemporáneo ha desvirtuado y falsificado la verdadera feminidad, María es, en cambio, como la mujer fuerte y hacendosa de la literatura sapiencial del Antiguo Testamento (Prov 31,10-31; Sir 26,1-4.16-23), el modelo perfecto de todas las virtudes femeninas: sentido de la maternidad y solicitud por la familia, fidelidad y recato, pudor y pureza, prudencia y previsión, dulzura y ternura que saben combinarse con la firmeza de voluntad y la reciedumbre en el momento de la prueba. María, como observamos en el texto del Evangelio (Lc 1,26-38), es modelo también de orante y contemplativa abierta ante todo a conocer y a obedecer la voluntad de Dios y, siendo la criatura más excelsa, ante Él se presenta sin embargo como la humilde “esclava del Señor”.
Al Beato Juan Pablo II, enamorado de la historia de nuestra Patria y de la espiritualidad de sus santos, le gustaba definir a España como “tierra de María”. María Inmaculada es oficialmente la Patrona de España desde 1760 por concesión del Papa Clemente XIII, pero ello respondía a una devoción mucho más antigua hacia este privilegio mariano. En efecto, teólogos como Raimundo Lulio y Juan de Segovia lo habían defendido en la Edad Media, cuando sólo se trataba de una “opinión piadosa” dentro de un debate en el que no estaba definido aún como dogma. Los franciscanos españoles, entre ellos el cardenal Cisneros, promovieron su culto y su devoción, y Santa Beatriz de Silva junto con la Sierva de Dios Isabel la Católica y todo el círculo femenino de ésta dieron origen al nacimiento y la expansión de la Orden de la Inmaculada Concepción, las concepcionistas. También se convirtió en la Patrona de nuestra Infantería desde el milagro de Empel en 1585, obrado a favor del Tercio de Zamora y que hizo exclamar al almirante protestante holandés Holak: “Tal parece que Dios es español”. Asimismo las Universidades españolas instauraron el “voto de la Inmaculada” en los siglos XVI y XVII, por el que profesores y estudiantes se comprometían a defender el privilegio mariano. Todo ello sería luego reconocido por el Beato Pío IX al decir: “Fue España la Nación, que por sus reyes y por sus teólogos, trabajó más que nadie para que amaneciera el día de la proclamación del dogma de la Concepción Inmaculada de María”.
Cuando en nuestros días se cuestiona la unidad y el propio ser de España, tanto en su esencia como en su misma existencia, es muy importante que acudamos llenos de esperanza y de confianza a nuestra Madre Inmaculada, que no abandonará a sus hijos.
En fin, hoy vais a recibir la Primera Comunión cinco niños de nuestra Escolanía: David, Szymon, David, Iván y Aarón.
_x000D_
[palabras finales para ellos e invocación a María Inmaculada sobre ellos]
Peregrinos en el Valle de los Caídos a final de noviembre
Entre los peregrinos recientes venidos al Valle de los Caídos, cabría destacar los siguientes. En primer lugar, el domingo 24 de noviembre asistieron a la Santa Misa conventual de 11 h. unos 20 jóvenes de “Schola Cordis Iesu”, que después visitaron el lugar y comieron en la Hospedería externa. Entre el miércoles 27 y el jueves 28 del mismo mes, varios seminaristas con el rector del Seminario Diocesano de Getafe, D. Carlos Díaz, estuvieron de retiro en la Hospedería y participaron con la Comunidad Benedictina en las Vísperas del 27 y en la Santa Misa del 28. Por otra parte, el sábado 30 llegó un grupo de jóvenes que igualmente asistió a la Santa Misa conventual en la Basílica.
Domingo I de Adviento
Muy queridos hermanos:
Con este primer domingo de Adviento comenzamos un nuevo año litúrgico. La espiritualidad de este tiempo podríamos sintetizarla en cuatro actitudes fundamentales: esperar, estar en vela, escuchar y ponerse en camino. Ciertamente, Adviento es tiempo de esperar: esperar con la certeza de que Dios termina siempre por venir a pesar de nuestros cansancios y limitaciones, termina siempre por venir mucho más grande de lo que imaginamos. Adviento es también el tiempo de permanecer en vela —como nos lo recuerda de un modo especial el evangelio de hoy—, lo cual excluye toda actitud pasiva y despreocupada. De manera especial, estas semanas de preparación para la Navidad nos invitan a escuchar, a abrir de par en par las puertas de nuestro corazón a la Palabra de Dios, acallando los tumultos interiores y haciendo un silencio lo suficientemente denso como para discernir qué quiere el Señor de mí en este momento. Al ponernos en actitud de escucha, nos arriesgamos a hacer un camino distinto, a trazar unos proyectos y una vida diferentes, derribando los muros y las fronteras tras las cuales tantas veces nos parapetamos y escondemos. Adviento implica, por fin, ponerse en camino: salir al encuentro de Cristo, sobre todo en los hermanos, porque es Jesús quien nos espera en cada uno de ellos, en especial en los más desfavorecidos y necesitados.
Para entrar en el espíritu de este tiempo la liturgia de la Palabra nos exhorta de distintas maneras. En el Evangelio hemos escuchado a Jesús que nos dice: «Estad en vela, porque no sabéis qué día llegará vuestro Señor… Estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del Hombre». El profeta Isaías, por su parte, realiza un solemne llamamiento al pueblo en la primera lectura: «Casa de Jacob, ven, caminemos a la luz del Señor»; mientras que san Pablo urge a los cristianos de Roma, diciéndoles: «es hora de levantarse del sueño», de despojarse de «las actividades de las tinieblas» y de vestirse con «las armas de la luz». Esto significa para nosotros que iniciamos un tiempo en el que hemos de despertar, de reaccionar, de espabilarnos, de arrancar de nuestra vida toda forma de aburguesamiento, pereza, apatía, pacto con la mediocridad, egoísmo; es una llamada a revestirnos del Señor Jesús, es decir, a imitar cada vez más su vida, a asemejarnos cada vez más a Él en sus palabras y en sus gestos, y a no seguir los deseos de la carne. La metáfora de la luz y de las tinieblas, del día y de la noche está muy presente en todos los textos. Las obras de las tinieblas son las que se realizan a escondidas y de las que no podemos estar orgullosos. Esas obras no tienen ninguna fecundidad, y provocan en nosotros daños cada vez mayores. «Estar dormidos» significa dejarnos llevar por nuestros instintos, por nuestras malas inclinaciones, sin pensar que vendrá el juez y que seremos sometidos a un juicio justo.
«Velar» sería, pues, la palabra que condensa el mensaje central de este domingo. Esta exhortación implica orientar nuestra vida en la dirección adecuada: hacia la generosidad, hacia el amor a Dios y al prójimo; es hacer progresar la concordia, el amor y la paz en nuestro entorno (A. Vanhoye). Para comprender mejor esta actitud podemos considerar tres aspectos de la vigilancia bíblica: el primero es el de la vigilancia del dueño de la casa que se pasa la noche en vela —como afirma Jesús en el evangelio—, cuando tiene miedo de que venga el ladrón. Es la vigilancia de la cautela, de la precaución; quiere decir estar en guardia, tener mucho cuidado, mirar a nuestro alrededor. En segundo lugar, está la vigilancia del siervo que espera a su amo, para que éste le encuentre en su puesto de trabajo, para que no parezca un vago, un inepto o un hombre disipado; ésta es la vigilancia de la fidelidad. Por último, está la vigilancia de la esposa que aguarda al esposo, evocada sobre todo en el Cantar de los Cantares. La mujer espera al amado de su corazón y su vigilancia es la del amor, la del deseo, la de quien grita: «Ven, Señor Jesús» (C. M. Martini).
La vigilancia que se nos pide en este tiempo de espera ardiente y orante de la venida del Señor es, al mismo tiempo, precaución, fidelidad y amor. Pero esta vigilancia requiere de nosotros gestos concretos. Creo que la falta de concreción es un mal muy extendido en la vida espiritual. Queremos ser buenos, queremos ser mejores, pero no concretamos nada para serlo. Concreción es expresar en lo cotidiano lo que se ha comprendido y asimilado. La concreción sería la justa relación entre escucha, decisión y acción. Nuestro modelo aquí es María, estrella de nuestro Adviento: ella escucha, reflexiona haciendo memoria de la Palabra, decide y, finalmente, actúa.
En estos días, examina dónde está tu falta de atención y de vigilancia; quizá vives cerrado en ti mismo, sin advertir la necesidad de los otros (de un enfermo, de un anciano, de alguien que necesita tan sólo que le escuchen, que le miren, que le digan su nombre). Quizá te has dejado arrastrar hacia la búsqueda de placeres superficiales que te dejan vacío y te arrebatan la alegría. Tal vez has abandonado hablar con Dios en la oración o la confesión sacramental, y tu vida cristiana se reduce a cumplir con la misa del domingo de una forma externa. Si esto es verdad, ¡despierta! ¡reacciona! Dios siempre nos da la posibilidad de recomenzar, de retomar el camino de un modo mejor.
Durante estos días, una forma concreta que os propongo de vivir el Adviento es leer y conocer la nueva exhortación apostólica del papa Francisco, titulada «La alegría del Evangelio». En ella nos dice: «Invito a cada cristiano, en cualquier lugar y situación que se encuentre, a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión… de intentarlo» (cf. Evangelii gaudium, 3). No nos dejemos arrebatar la alegría que brota de vivir en comunión con Cristo. Es verdad que la preocupación por las cosas materiales muchas veces nos abruma, parece aplastarnos; debemos pedirle al Señor que nos ayude a ordenar todas las cosas en dirección al fin principal de nuestra vida, que es la unión de amor con Jesucristo.
Pidamos, por intercesión de santa María que la luz de Jesucristo penetre en todos los corazones, ilumine el sentido de nuestras vidas y nuestros esfuerzos. Que la misericordia que viene de lo alto nos impulse a asumir con alegría el reto de anunciar el Evangelio con nuestra vida. ¡Sólo con Cristo siempre nace y renace la alegría! Necesitamos gritar desde el corazón de la Iglesia: Veni Domine et noli tardare ¡Ven, Señor, no tardes más! ¡Ven en ayuda de tu pueblo, que te aguarda! ¡Ten compasión de los que esperamos en Ti!
Nuevo Sagrario de la Capilla de la Hospedería
El 17 de noviembre de 2013, domingo 33 del tiempo ordinario, durante la misa de 12.30, el P. Alejandro Álviz, capellán de la hospedería, bendijo el nuevo sagrario de la capilla, que sustituye al anterior, que era de madera y no reunía tantas condiciones de seguridad como el actual. En la celebración participó más de una veintena de fieles. Lamentablemente no pudieron asistir ni el P. Abad, por su delicado estado de salud, ni la seglar que con admirable tesón logró reunir la cantidad necesaria para comprar el sagrario, gracias a las generosas aportaciones de particulares, incluidos niños que rompieron sus huchas.
_x000D_
_x000D_
Esta mejora se enmarca en el plan de reforma de la capilla de la hospedería, comenzado ya hace años con la remodelación de la sacristía y el barnizado de los bancos. Existe el proyecto de acometer algunas actuaciones pendientes, entre otras en el banco del altar del retablo (sin duda la pieza más deteriorada de la capilla), en el propio retablo (con faltas de policromía, suciedad y desunión de piezas), en los telares sobre el muro (con suciedad generalizada y manchas de cercos), en el solado (con ausencia y ruptura de algunas piezas), en el forro decorativo sobre los paramentos (con urgente necesidad de consolidación por motivos de seguridad) y en las tallas de S. Francisco y de S. Diego de Alcalá, además de en la veleta sobre la cubierta de la cúpula, que lleva bloqueada desde hace años. Otro proyecto es el tensado del cuadro de S. Benito, S. Mauro y S. Plácido que se encuentra en el comedor grande.
_x000D_
_x000D_
Para poder avanzar en esta restauración integral de la capilla serán imprescindibles nuevos donativos. Estos pueden entregarse en dirección y en recepción de la hospedería o ingresarse en la c/c del Banco Santander 0049-5186-97-2610031777 (se ruega indicar en concepto: “donativo capilla”). Gracias a todos por su generosa colaboración.
Visita de noviciados benedictinos al Valle de los Caídos
El jueves 21 de noviembre por la mañana visitaron el Valle de los Caídos los novicios y postulantes de varios monasterios benedictinos de España, pertenecientes todos ellos a la Provincia Hispánica de la Congregación de Subiaco. Procedían concretamente de los monasterios de El Paular, Valvanera, Samos y Estíbaliz y se habían reunido en el primero de ellos entre el 11 y el 22 de noviembre para un curso de formación para las comunidades pequeñas de dicha Provincia. Con ellos vinieron también dos de los formadores, los PP. Parellada y Bausset, monjes de la Abadía de Montserrat; el primero es el prefecto de estudios de esta abadía y de toda la Provincia Hispánica de la Congregación de Subiaco. También les acompañó el P. Joaquín, del monasterio de El Paular.
_x000D_
_x000D_
Llegaron al Valle alrededor de las 10,15 h. y el P. Juan Pablo les recibió para enseñarles la parte del monasterio benedictino. Participaron en la Santa Misa conventual de 11 h. en la Basílica y a continuación el P. Prior y el P. Subprior les guiaron en la visita de la Basílica. Finalmente el P. Abad les expresó su saludo antes de proseguir su ruta hacia El Escorial.
_x000D_








