El sábado 22 y el domingo 23 de septiembre, tuvo lugar en el Valle de los Caídos el III Encuentro de la Asociación Albaceteña del Seat 600, en el que participaron no sólo automovilistas propietarios de este emblemático utilitario de la España de los 60 y 70, sino también de otros modelos de coches de esa época y de los 80, entre ellos el Citroën 2CV. Los asistentes fueron recibidos por el P. Prior Administrador y realizaron varias visitas guiadas por monjes a distintas partes del monumento. El domingo 23, después de la Santa Misa, se dio la bendición a todos los coches delante del edificio de la Hospedería y los niños de la Escolanía cantaron con motivo de la misma; a continuación, los conductores dieron a los escolanos un paseo por la carretera del Valle. Muchos de los padres y abuelos revivieron sus recuerdos del 600.
Domingo XXVIII del tiempo ordinario
Queridos hermanos: estamos disfrutando en este momento una gracia muy especial, porque somos oyentes de la Palabra de Dios y a nuestros oídos ha llegado la Buena Noticia o el evangelio de nuestra salvación, que no tiene nada que ver con leer un periódico o libro donde se cuenta o se aprende algo. En la lectura de la Palabra de Dios bajo el influjo del Espíritu Santo se nos hace partícipes de una luz que antes no estaba en nosotros, nuestro espíritu se llena de una convicción invisible, pero que ahora creemos verdadera por la autoridad del que habla: Dios. Él nos ha creado y a pesar de nuestro pecado y nuestra rebelión contra Él, nos perdona generosamente e invita a participar de su vida divina si no solo reconocemos nuestro error, sino que damos un paso más y nos dolemos de haber menospreciado su amor y nos proponemos rectificar y vivir según sus mandamientos de vida eterna.
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Hemos pedido al Señor que perdone nuestros pecados en la procesión de entrada: “Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir? Pero de Ti procede el perdón” y le hemos suplicado que su gracia nos preceda y acompañe y nos sostenga continuamente en nuestras acciones para así obrar siempre el bien. Por eso la Palabra de Dios no es información, sino diálogo y comunicación de Dios con sus hijos a través de una historia de salvación, historia viva de amor totalmente distinta de cualquier otro tipo de historia, porque se refiere a mi relación personal con las tres personas divinas, con los santos, con los ángeles y con mi prójimo.
La primera lectura ha proclamado las maravillas de esa Sabiduría que vale mucho más que el poder y las riquezas. Por esa Sabiduría merece la pena dar todo, porque es portadora de una luz que nos hace ver mucho más allá de lo que se ve con los ojos y gustar de bienes espirituales que llenan pero no hastían ni fatigan ni los corroe la polilla ni los roban los ladrones. Esa Sabiduría se nos ha revelado que es Cristo, que no es una colección de saberes, sino una persona que perdona mis pecados, me recompensa de forma inimaginable y me libera de mis intereses egoístas.
La lectura de Hebreos nos ha llevado a un nivel de comprensión de la Palabra que no habíamos pensado. Nos creemos justos y que todo lo hacemos muy bien. Pero cuando leemos la Palabra de Dios en apertura al Espíritu, que juzga los deseos e intenciones del corazón, quedan al descubierto nuestras miserias y en nuestra absoluta pobreza, nuestra única opción válida es arrojarnos en los brazos misericordiosos del Padre.
En el Evangelio se nos manifiesta la figura de Jesús, Sabiduría encarnada de Dios y ante el cual se postraba la gente. Él nos propone seguirle cumpliendo los mandamientos, camino verdadero y seguro para la salvación, dejándolo todo por seguir a Jesús. Ese paso asustó al joven rico, que no quería desprenderse de sus muchas riquezas. Pero merece todo sacrificio alcanzar esa Sabiduría que es la persona misma de Jesús y la comunión con su vida divina. ¡Qué importante es que haya católicos que pongan toda su vida en manos de Jesús, en pobreza, castidad y obediencia, para atraer y facilitar a otros encontrarse con Él y asegurar la salvación propia y ajena! No es un mandamiento exigible para todos, sino un consejo para los que se comprometen con Jesús a entregar su vida por el Evangelio. Ese es el sentido y la incomparable belleza de la vida consagrada. Dedicarse a la oración es ya una predicación para el pueblo de Dios, que ve cómo todo en la vida es pasajero y solo es necesario vivir en comunión con Dios en la tierra para vivir en dicha comunión eternamente en el cielo. El que no ame a Dios en esta vida, tampoco lo amará en la futura.
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Para llevar a buen puerto este santo propósito, acudamos a nuestra Madre del cielo con el S. Rosario. Como muchos ya sabéis, en la fiesta de S. Miguel Arcángel, el Papa Francisco invitó a los fieles de todo el mundo a rezar el S. Rosario cada día del mes mariano de octubre y a unirse así en comunión y penitencia para pedir a la Santa Madre de Dios y a S. Miguel Arcángel que protejan a la Iglesia del diablo. El Santo Padre invita a terminar el S. Rosario con Sub tuum praesidium (“Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos de todo peligro, ¡oh, siempre virgen, gloriosa y bendita!”) y con la oración de León XIII a S. Miguel Arcángel, que recitaremos al acabar esta eucaristía. Esa abadía os invita a rezar el S. Rosario, con el que podéis ganar indulgencia plenaria, los domingos a las 10.30 en esta basílica.
Por último, muchos de los presentes nos habéis preguntado cómo ayudar a esta comunidad en la actual situación, que todos conocéis. Vuestra mejor ayuda sin ninguna duda es vuestra oración por los monjes: rezad para que todos los miembros de esta comunidad sigamos a los santos monjes y seamos hijos fieles de S. Benito. No podemos desanimarnos ni lo más mínimo por la tormenta desatada sobre este lugar. La receta infalible contra el desaliento es más oración y más sacrificio, por lo que esta comunidad os invita a la adoración eucarística de hoy en la capilla del Stmo. de 13.45-16.45. Todo lo que no sea oración y sacrificio son cataplasmas ineficaces con las que Satanás nos entretiene. Pidamos a la Virgen del Valle que interceda ante su Hijo para cumplir con su gracia este santo propósito. Contamos para ello con los nuevos santos, S. Pablo VI y S. Óscar Romero. Que así sea.
Cultura: Nuevas publicaciones de monjes del Valle de los Caídos
En los últimos meses, además de diversos artículos tanto en revistas de investigación como en otras de divulgación, cabe destacar la publicación de tres libros de monjes benedictinos de la Abadía Santa Cruz del Valle de los Caídos, todos ellos relacionados con la Liturgia. Por un lado, el Pontificio Istituto Liturgico (PIL) de Roma, en la colección “Ecclesia Orans” (Ricerche, nº3), ha sacado a la luz el estudio monográfico del P. Juan Pablo Rubio Sadia sobre La transición al rito romano en Aragón y Navarra. Fuentes, escenarios y tradiciones. Por otra parte, el Centre de Pastoral Liturgica (CPL) de Barcelona ha editado la recopilación de los trabajos del P. Manuel Garrido Bonaño, monje de nuestra Abadía fallecido en 2013 y eminente liturgista, junto con los del sacerdote D. Juan Manuel Sierra López sobre los prefacios de la Misa, y sumando a ellos los estudios del sacerdote y teólogo D. Pablo Cervera Barranco acerca de las secuencias; la obra lleva por título Los prefacios y las secuencias. En fin el P. Santiago Cantera Montenegro ha publicado un opúsculo titulado Los Sacramentos de la Iglesia. Breves catequesis, en Credo Ediciones (Letonia), que es la recopilación de los artículos publicados en años anteriores en la revista de divulgación religiosa El pan de los pobres. Asimismo, el Instituto CEU de Estudios Históricos, junto con la productora Averal ha editado el DVD La pérdida de España. El ocaso del Reino Visigodo y la conquista islámica, cuyo guión elaboró el mismo P. Santiago, dentro de una colección dirigida por el Dr. Luis Togores, profesor de la Universidad San Pablo-CEU.
Domingo XXVI del tiempo ordinario
Queridos hermanos en N. S. Jesucristo: El Señor nos dice que su Palabra permanece para siempre. Con esta convicción hemos escuchado y queremos escuchar cada día la Palabra ante la cual nos confrontamos, pero la Palabra de Nuestro Amado Señor también es guía, la que nos señala el camino entre tantos caminos que llevan a la desesperación y la nada, la que ilumina nuestras oscuridades y contradicciones, la que nos reprocha, exhorta y consuela. Es increíble hasta donde llega su acción vivificante. Un poco de todo esto nos encontramos en las lecturas de hoy.
Lo primero ha sido escuchar ese relato de la travesía del incipiente pueblo de Dios, forjado en el desierto entre Egipto y la tierra que Dios quiso darles como heredad. En la larga estancia en el desierto capitaneados por Moisés e instruidos por Dios, recibe Moisés la orden de nombrar a setenta ancianos para que le ayuden en su tarea de juez. Pero antes se reunieron y los que no acudieron a la reunión, también recibieron el Espíritu porque habían sido elegidos.
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El Espíritu sopla por donde quiere y el hombre no debe pretender limitar su acción justificándolo con cualquier excusa. Este principio de la trascendenciadeDiossupone que el hombre no puede juzgar a Dios. Debe conocerlo para amarlo. Debe meditar lo grande que es Dios y lo pequeño q es el hombre, y lo fácil que resulta al hombre equivocarse con respecto a Dios en sus especulaciones y cómo siempre debe estar precavido para no deformar con sus pensamientos la verdad sobria y perfecta que nos transmite la Sagrada Escritura.
El Espíritu Santo en sus obras no es comparable con las pretensiones humanas de valerse por sí mismo y creerse que para eso le ha dado Dios fuerza, para que busque las soluciones a todo por sí, fiándose de sus capacidades.
Tanto en la primera lectura como en el Evangelio se nos refieren dos actuaciones o juicios de los hombres, equivocados con respecto al obrar divino, y eso que tanto Josué como el apóstol San Juan eran unos elegidos de Dios. Hoy día se da esto muy a menudo y es necesario referirse a ello. Hay modaseclesiales o maneras de actuar en una determinada etapa de la historia de la Iglesia introducidas contra las normas vigentes, que por estar muy extendidas y no encontrar apenas oposición se dan por buenas. Así ha ocurrido en la etapa postconciliar con respecto a la Eucaristía. Un determinado sector del clero con pretensiones de renovar la vieja Iglesia, carente de atractivo para las nuevas generaciones, según ellos, se empeñó en introducir la costumbre de comulgar en la mano. La pretendida justificación provenía de que en la Iglesia primitiva, según su sesgada interpretación de los hechos, se comulgaba en la mano. Se omitió contar cómo la Iglesia abandonó enseguida esta práctica, no bien documentada ni generalizada como quieren suponer sus partidarios, porque se vio que de esa forma no se podía asegurar el respeto debido al Sacramento, ni la caída y consiguiente profanación de las partículas que quedan adheridas en la palma y los dedos de quien toma la sagrada forma. Hoy día se poseen medios técnicos de comprobar que hay partículas que no se aprecian a simple vista. Y se comprueba que esas partículas quedan en los dedos y palma de la mano de quien así toma la comunión. Y no sólo eso, sino que al comulgar de pie se olvida uno de los requisitos que se requieren para sustituir el comulgar de rodillas por el comulgar de pie: que es hacer un signo de adoración antes de comulgar, bien sea por medio de una genuflexión previa o, al menos, por una inclinación de cabeza. El resultado de tan renovadora moda eclesial ha sido que por la comunión de pie y en la mano se ha logrado que los fieles se olviden de hacer la adoración previa y que se pisen las partículas que caen al suelo profanando la Eucaristía, pues las partículas que quedan en las manos acaban en el suelo o en cualquier cloaca al lavarse. Y me vais a perdonar, hermanos, si añado que por esta supresión del gesto de reverencia y por la profanación material hemos abierto la puerta al sacrilegio espiritual de comulgar en pecado grave sin previa confesión. Pues cuando se deja de adorar como es debido al Señor toda profanación es posible, y a veces pasa desapercibida al cristiano,pero llega inclusoa mirar a otro lado ante tales sacrilegios materiales.
Pues así como tuvo que corregir Moisés a Josué y Jesús a Juan por unas objeciones humanas, no carentes de una cierta lógica, hoy con mucha más razón y vehemencia profética tendría que acallar el Señor a estos “renovadores de la vieja Iglesia” que corrigen airados a los fieles que comulgan de rodillas y en la boca: “¿Cómo pretendéis que apruebe vuestro proceder en contra de las normas de la Iglesia, vosotros que priváis de libertad a los fieles obligando a comulgar de pie y en la mano –cosas estas que tan solo están permitidas y toleradas contra la santa costumbre milenaria de comulgar de rodillas y en la boca?”
La Eucaristía, lo ha expresado muy bien el concilio Vaticano II, es “la fuente y el culmen de la vida cristiana”. Pero ¿de qué sirve tan rotunda declaración de principios si después en la práctica estamos haciendo lo contrario, y no nos esforzamos en poner remedio una vez que nos hemos percatado de que esta moda eclesial ha debilitado la fe en la presencia real de Cristoen la Eucaristía y ha hecho caer vertiginosamente la asistencia a la Misa dominical?
No hay más remedio que recomendar encarecidamente que se comulgue de rodillas, excepto en caso de imposibilidad física, y en la boca para ayudarnos a no cometer sacrilegios materiales y espirituales, que bastante ofendido está el Señor por los que no creen, para que seamos, los que queremos serle fieles, los primeros en hacerlo por secundar una moda eclesial fruto del humo de Satanás, del que dijo el beato Pablo VI se había introducido en la Iglesia.
No puedo menos de hacerme eco de la invitación que ha hecho el Santo Padre a toda la Iglesia de que en este mes de octubre todos los fieles recemos el Santo Rosario todos los días para unirnos en comunión y penitencia, como pueblo de Dios, para pedir a la Bienaventurada Virgen María, Madre de Dios, y a san Miguel Arcángel que protejan a la Iglesia del diablo, que siempre pretende separarnos de Dios y entre nosotros, invitándonos a terminar el rezo del Santo Rosario con la antigua invocación “Sub tuum praesidium”, “Bajo tu amparo” en español, y con la oración a San Miguel Arcángel, que protege y ayuda en la lucha contra el mal.El Papa muy discretamente no dice más en su llamamiento, pero cualquiera que esté mínimamente informado de las últimas noticias de la Iglesia sabe que tiene que estar pasando un calvario,pues los ataques los ataques a su persona hacen zozobrar la barca de Pedro. El peligro de cisma se hace cada vez más próximo y no sólo hemos de rezar, sino ayunar y hacer penitencia.
Institución de tres monjes jóvenes del Valle de los Caídos como lectores y acólitos
El miércoles 12 y el martes 18 de septiembre, en los que se celebraron respectivamente las memorias del Dulce Nombre de María y de los Beatos Mártires cuyas reliquias se conservan en nuestra Basílica, los tres jóvenes monjes Fr. Javier, Fr. Miguel y Fr. Carlos (los tres tienen entre 24 y 27 años) fueron instituidos en el ministerio de lector y de acólito por el P. Prior Administrador, en sendas ceremonias sencillas dentro de la Santa Misa conventual de 11 h. En realidad, ambos oficios venían siendo ya desempeñados por estos monjes, si bien sobre todo el ministerio de acólito les habilita además para poder ejercer como ministros extraordinarios de la Eucaristía en caso de necesidad (por ejemplo, traslado del Santísimo y distribución de la Eucaristía a enfermos o en la Misa).
XXXIX Semana de Estudios Gregorianos del Valle de los Caídos
Entre el lunes 20 y el sábado 25 de agosto, se celebró la XXXIX Semana de Estudios Gregorianos del Valle de los Caídos, que este año ha tenido un incremento muy notable en el número de participantes (sesenta y cinco), como todas las actividades y las visitas al Valle en fechas recientes. La Semana estuvo dedicada de un modo especial a la memoria de Dom Eugène Cardine (1905-1988), destacado musicólogo gregorianista de la Abadía de San Pedro de Solesmes, a quien el Dr. Manuel Alberto Díaz-Blanco dedicó una interesante conferencia en la sesión inaugural. Como profesor invitado, en esta ocasión vino el P. Marizio Verde, fraile franciscano del Monasterio de Nuestra Señora de los Ángeles (la Porciuncula) de Asís. Por supuesto, la participación de los Dres. Juan Carlos Asensio y Carmelo Santos Santamaría y del P. José Ignacio González completó, con los ya citados, el conjunto de profesores del curso, y a ellos hay que añadir las tareas encomiables de Dª Concepción Rodrigo y del P. Laurentino Sáenz de Buruaga para toda la organización. El ambiente entre los participantes fue magnífico, como todos destacaron; entre ellos hubo seglares de diversas profesiones (cabe destacar la presencia de numerosos profesores de universidad y de enseñanza media), sacerdotes diocesanos, religiosas (benedictinas, clarisas y del Instituto Mater Dei) y religiosos. La Semana de Estudios Gregorianos constituye uno de los momentos culminantes en las actividades culturales desarrolladas en el Valle de los Caídos a lo largo del año y una de las mejores expresiones de la labor de difusión del Canto Gregoriano por iniciativa de la Abadía benedictina Santa Cruz y de la Sección Hispana de la Asociación Internacional de Canto Gregoriano, cuyo presidente es el ya mencionado y reconocido internacionalmente Dr. Juan Carlos Asensio, antiguo escolán del Valle, profesor universitario y director de Schola Antiqua.








