El viernes 12 de mayo a las 21 h., la Escolanía del Valle de los Caídos ofreció un concierto de gregoriano y polifonía sacra y profana en el Teatro-Circo de Albacete, bajo la dirección del P. Laurentino Sáenz de Buruaga en la parte de canto gregoriano y la de D. Raúl N. Trincado en la de polifonía. El acto, muy anunciado previamente -entre otros medios en el diario “La Tribuna de Albacete”-, fue considerado un éxito por los asistentes, que llenaron el lugar. El sábado 13 de mayo por la mañana, los niños visitaron la ciudad de Albacete y por la tarde, a las 18 h., cantaron una Misa celebrada por el Sr. Obispo en la Parroquia de Nuestra Señora de Fátima, con motivo del centenario de las apariciones de la Santísima Virgen a los pastorcitos de Fátima.
Peregrinaciones al Valle de los Caídos a inicios de mayo
Entre las peregrinaciones realizadas al Valle de los Caídos a inicios de mayo, cabe destacar algunas como las que aquí reflejamos. El sábado 6 de mayo vino un grupo de Francia, que participó en la Misa conventual de 11 h., como suelen hacer el primer sábado de mes. El miércoles 10 de mayo, asistieron a la Misa conventual en la Basílica 70 peregrinos de Cursillos de Cristiandad de Chile y Argentina, así como 25 de una parroquia de Seúl (Corea del Sur), cuyo sacerdote concelebró. El viernes 12 de mayo también asistió a la Misa conventual un grupo de unos 40 peregrinos de Corea del Sur. A todos estos grupos se deben sumar los numerosos que rezan frecuentemente el Vía Crucis por el recorrido monumental.
Pentecostés
Queridos hermanos:
Como sabéis, el nombre de origen griego con que denominamos la solemnidad de hoy, “Pentecostés”, hace referencia a los cincuenta días transcurridos desde la Resurrección del Señor hasta la venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles, que hemos escuchado en la primera lectura, tomada del libro de los Hechos (Hch 2,1-11). Con este acontecimiento, a partir del cual los Apóstoles recibieron luz y fuerza para anunciar el Evangelio por el mundo, consideramos que comenzó propiamente la vida de la Iglesia, que nuestro Señor Jesucristo instituyó sobre la roca firme de los mismos Apóstoles y con Pedro a la cabeza. En efecto, Él prometió enviar al Paráclito, al Espíritu Santo, que había descendido sobre Él mismo el día de su Bautismo en el Jordán, y en la Cruz exhaló el espíritu para comunicarnos también el Espíritu Santo; igualmente, en el relato del Evangelio hemos escuchado cómo, apareciéndose a los Apóstoles después de resucitar, les comunicó el Espíritu Santo y les dio el poder de absolver y de retener los pecados (Jn 20,19-23).
Es ciertamente el Espíritu Santo quien guía, alienta y santifica la vida de la Iglesia después de la Ascensión del Señor a los Cielos, como nos ha expuesto San Pablo en la primera carta a los Corintios al hablar de la diversidad de dones, servicios, funciones y carismas que Él suscita para el bien común de la Iglesia (1Cor 12,3b-7.12-13). Y sin embargo, ¡cómo ignoramos la acción de la tercera persona de la Santísima Trinidad! Un gran teólogo dominico español fallecido hace unos años, el P. Royo Marín, le denominó “el Gran Desconocido”, porque tristemente muchas veces no somos conscientes de la importancia de su acción en el alma y en el conjunto de la Iglesia. Por el contrario, los cristianos orientales son grandes devotos del Espíritu Santo y ellos sí son muy conscientes de su acción eficaz en la vida de la Iglesia y en los sacramentos.
El Espíritu Santo, que es el Amor y el Don del Padre y del Hijo, pues el Padre y el Hijo se aman en el Espíritu Santo, es enviado igualmente por el Padre y por el Hijo para vivificar la Iglesia y para comunicar la vida espiritual en nuestras almas, introduciéndonos en el seno mismo de la vida divina, en esa corriente infinita de amor intratrinitario, del amor entre las tres divinas personas. Por eso se dice también que Él es el Fuego que enciende nuestras almas en el amor de Dios para conducirnos hasta el Cielo. Es además el Paráclito, el Abogado, el Defensor que Jesús nos ha prometido al volver Él junto al Padre y que nos enseñará todo lo referente a Dios y a la vida espiritual (Jn 14,26).
En la Edad Media se compusieron algunas piezas de gran belleza en honor del Espíritu Santo. Así, en la secuencia que hoy se ha cantado, se le reconoce como Espíritu divino, Padre amoroso del pobre, Don, Luz que penetra las almas y Fuente del mayor consuelo. Se le llama igualmente “dulce huésped del alma”, y ciertamente deberíamos ser conscientes de esta realidad: si permanecemos en gracia de Dios, sin pecado mortal, el Espíritu Santo se hospedará en nuestra alma y con Él juntamente también el Padre y el Hijo, según lo anunció Jesús: “El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él” (Jn 14,23). Esta maravilla, conocida como “inhabitación trinitaria en el alma”, debería ser para nosotros una fuente inagotable de vida interior, de vida en Dios, de vida inmersa en la misma vida de Dios, hasta el punto de que alcanzáramos la unión transformante del alma en Dios, de la que nos hablan los grandes místicos. Lo cual, no lo olvidemos, siempre es gracia, siempre es don, porque es don del mismo Don de Dios, esto es, del Espíritu Santo.
Pidamos al Espíritu Santo que nos inunde con sus siete dones, concedidos para que seamos dóciles a sus propias inspiraciones para elevarnos hasta Dios y asemejarnos a Él. Si recordamos lo que deberíamos haber aprendido en el Catecismo, son los dones de sabiduría, de inteligencia o entendimiento, de consejo, de fortaleza, de ciencia, de piedad y de temor de Dios. Son disposiciones permanentes que nos hacen dóciles para seguir los divinos impulsos del Espíritu Santo.
Queridos hermanos: oremos al Espíritu Santo, pidámosle que nos conceda sus siete dones, que haga efectivos en nosotros sus frutos, que nos permita conocerle mejor a Él mismo y conocer mejor al Padre y al Hijo, que nos aliente el deseo del Cielo y el ansia de penetrar en la vida trinitaria. Pidámosle que nos haga ser conscientes de que Él suscita la santidad de la Iglesia y de que Él hace realidad lo que se celebra en los sacramentos y que éstos sean eficaces para nuestras almas. Hay momentos que resultan muy adecuados especialmente para pedir la luz y la fuerza al Espíritu Santo: así, cuando una persona debe dar un consejo, cuando tenemos un problema que no sabemos cómo resolver, cuando vamos a estudiar o a redactar algo, cuando nos asalta una tentación, cuando un sacerdote se dispone a confesar, etc. Con una sencilla jaculatoria invocando al Espíritu Santo podemos pedirle luz y fuerza.
Que María Santísima, que estaba presente con los Apóstoles el día de Pentecostés, nos ayude a conocer mejor al Espíritu Santo para progresar con provecho en nuestra vida espiritual penetrando en el misterio de Dios. Y pidámosle también que Ella ruegue para que el Espíritu Santo fortalezca a los cristianos perseguidos, especialmente en estos días a los coptos de Egipto, entre quienes la devoción al Espíritu Santo y a la Virgen María ocupa un lugar muy importante.
Participación de la Escolanía del Valle de los Caídos en el II Concierto participativo en San Lorenzo de El Escorial
El sábado 6 mayo a las 20 h., la Escolanía de la Abadía Benedictina de la Santa Cruz del Valle de los Caídos participó en el II Concierto Participativo en el Auditorio de San Lorenzo de El Escorial, bajo la dirección de D. Raúl N. Trincado Dayne, director de Polifonía de nuestra Escolanía. Junto con la Escolanía participaron el Coro Polifónico de Madrid, el Coro Participativo y la Orquesta de la Asociación Cultural Admanum. El acontecimiento estaba organizado y apoyado por dicha Asociación, el Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial, el Ayuntamiento de Guadarrama, AENOR y la Asociación Abantos. Tenía una finalidad benéfica a favor de los proyectos en África de la Federación Española de Cooperación Sanitaria (FECS). El Auditorio estaba lleno de público, que quedó maravillado de la excelente actuación de todos los coros y de la orquesta. Impresionó mucho la magistral actuación de las voces blancas de la Escolanía y de cuatro de sus solistas (Manuel Núñez, Jesús Rodríguez, Jaime Ruiz y Aarón Suela). Como solista adulto, cabe destacar también la participación de D. Ignacio Muñoz, profesor de la Escolanía. En la orquesta, además, estaban presentes algunos de los profesores de instrumentos de nuestros escolanos. El escenario, lleno de intervinientes, ofrecía una preciosa imagen con la Escolanía en el centro, la orquesta delante y los otros dos coros cerrando a los niños, los cuales iban vestidos con las cogullas blancas que hacían un hermoso contraste con el traje negro de todos los adultos. La actuación constó de dos partes con un intermedio de descanso. Entre las autoridades invitadas se encontraban varios miembros de las corporaciones municipales de San Lorenzo de El Escorial y Guadarrama, los presidentes de AENOR, FECS y Asociación Abantos, y el Prior Administrador de la Abadía Santa Cruz. Se interpretaron grandes obras sinfónico-corales de Cesar Franck, Pergolesi, Mozart, Fauré, Vivaldi y Händel. Los aplausos a todos los coros, a los solistas y al director fueron abundantes, prolongados y merecidos, así como las felicitaciones recibidas a continuación.
Excursión de los escolanos del Valle de los Caídos a la Naranjera
El martes 2 mayo, Fiesta de la Comunidad de Madrid, los niños de la Escolanía del Valle de los Caídos disfrutaron por la tarde de un paseo al pico de la Naranjera, que limita el término del Valle con el municipio abulense de Peguerinos. Salieron al poco de la comida y, después del ascenso y de contemplar las preciosas vistas desde allí y merendar amigablemente, tuvieron un tiempo de juegos. Luego regresaron otra vez campo a través, pero enlazando esta vez por el camino de Carrasqueta. Los paseos de los escolanos al monte y los juegos en él son habituales algunas tardes de sábados, pero esta vez pudieron disponer de más tiempo.
Fiesta del Obispillo en la Escolanía del Valle de los Caídos
El lunes 1 de mayo se celebró en la Escolanía del Valle de los Caídos la tradicional Fiesta del Obispillo, de orígenes medievales, según se explica en otro lugar de esta página web. La toma de posesión del Excelentísimo y Reverendísimo Señor Obispillo, Monseñor Juan Pablo M., acompañado de su Vicario, su hermano el Ilustrísimo Señor Eduardo M., y de su Secretario, el Ilustrísimo Señor Leonardo B., tuvo lugar en la Capilla de la Virgen de Loreto antes de la Santa Misa conventual de 11 h., cuya procesión de entrada estuvo presidida por la terna. Después de la Misa y de las fotos de rigor, las familias visitaron la cúpula y a continuación tuvo lugar el beso del anillo y el reparto de golosinas para todos los niños en el claustro de la Escolanía. Tras la comida familiar de hermandad en la Hospedería, el acto de la tarde se celebró a las 16 h. en el Salón de Actos: el Sr. Obispillo leyó el pregón y luego los escolanos de 2º de ESO representaron una obra de teatro que ya ha sido más veces realizada en la Escolanía: “Sindo el tonto”. Como siempre, al término del teatro se procedió a la entrega de trofeos deportivos y de diplomas y premios del área escolar, para finalmente concluir con algunas canciones dirigidas por los alumnos de 2º. Después del acto, las familias organizaron una simpática gymkana en los campos de deportes. La jornada concluyó con el canto de las flores a María en el claustro del monasterio, pues durante todo el mes de mayo tiene lugar este bello acto de piedad mariana a las 21,30 h., antes del rezo de Completas: los monjes entonan primero un canto gregoriano a la Virgen y a continuación los niños de la Escolanía hacen lo propio con un canto monódico o polifónico.









