El sábado 6 mayo a las 20 h., la Escolanía de la Abadía Benedictina de la Santa Cruz del Valle de los Caídos participó en el II Concierto Participativo en el Auditorio de San Lorenzo de El Escorial, bajo la dirección de D. Raúl N. Trincado Dayne, director de Polifonía de nuestra Escolanía. Junto con la Escolanía participaron el Coro Polifónico de Madrid, el Coro Participativo y la Orquesta de la Asociación Cultural Admanum. El acontecimiento estaba organizado y apoyado por dicha Asociación, el Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial, el Ayuntamiento de Guadarrama, AENOR y la Asociación Abantos. Tenía una finalidad benéfica a favor de los proyectos en África de la Federación Española de Cooperación Sanitaria (FECS). El Auditorio estaba lleno de público, que quedó maravillado de la excelente actuación de todos los coros y de la orquesta. Impresionó mucho la magistral actuación de las voces blancas de la Escolanía y de cuatro de sus solistas (Manuel Núñez, Jesús Rodríguez, Jaime Ruiz y Aarón Suela). Como solista adulto, cabe destacar también la participación de D. Ignacio Muñoz, profesor de la Escolanía. En la orquesta, además, estaban presentes algunos de los profesores de instrumentos de nuestros escolanos. El escenario, lleno de intervinientes, ofrecía una preciosa imagen con la Escolanía en el centro, la orquesta delante y los otros dos coros cerrando a los niños, los cuales iban vestidos con las cogullas blancas que hacían un hermoso contraste con el traje negro de todos los adultos. La actuación constó de dos partes con un intermedio de descanso. Entre las autoridades invitadas se encontraban varios miembros de las corporaciones municipales de San Lorenzo de El Escorial y Guadarrama, los presidentes de AENOR, FECS y Asociación Abantos, y el Prior Administrador de la Abadía Santa Cruz. Se interpretaron grandes obras sinfónico-corales de Cesar Franck, Pergolesi, Mozart, Fauré, Vivaldi y Händel. Los aplausos a todos los coros, a los solistas y al director fueron abundantes, prolongados y merecidos, así como las felicitaciones recibidas a continuación.
Excursión de los escolanos del Valle de los Caídos a la Naranjera
El martes 2 mayo, Fiesta de la Comunidad de Madrid, los niños de la Escolanía del Valle de los Caídos disfrutaron por la tarde de un paseo al pico de la Naranjera, que limita el término del Valle con el municipio abulense de Peguerinos. Salieron al poco de la comida y, después del ascenso y de contemplar las preciosas vistas desde allí y merendar amigablemente, tuvieron un tiempo de juegos. Luego regresaron otra vez campo a través, pero enlazando esta vez por el camino de Carrasqueta. Los paseos de los escolanos al monte y los juegos en él son habituales algunas tardes de sábados, pero esta vez pudieron disponer de más tiempo.
Fiesta del Obispillo en la Escolanía del Valle de los Caídos
El lunes 1 de mayo se celebró en la Escolanía del Valle de los Caídos la tradicional Fiesta del Obispillo, de orígenes medievales, según se explica en otro lugar de esta página web. La toma de posesión del Excelentísimo y Reverendísimo Señor Obispillo, Monseñor Juan Pablo M., acompañado de su Vicario, su hermano el Ilustrísimo Señor Eduardo M., y de su Secretario, el Ilustrísimo Señor Leonardo B., tuvo lugar en la Capilla de la Virgen de Loreto antes de la Santa Misa conventual de 11 h., cuya procesión de entrada estuvo presidida por la terna. Después de la Misa y de las fotos de rigor, las familias visitaron la cúpula y a continuación tuvo lugar el beso del anillo y el reparto de golosinas para todos los niños en el claustro de la Escolanía. Tras la comida familiar de hermandad en la Hospedería, el acto de la tarde se celebró a las 16 h. en el Salón de Actos: el Sr. Obispillo leyó el pregón y luego los escolanos de 2º de ESO representaron una obra de teatro que ya ha sido más veces realizada en la Escolanía: “Sindo el tonto”. Como siempre, al término del teatro se procedió a la entrega de trofeos deportivos y de diplomas y premios del área escolar, para finalmente concluir con algunas canciones dirigidas por los alumnos de 2º. Después del acto, las familias organizaron una simpática gymkana en los campos de deportes. La jornada concluyó con el canto de las flores a María en el claustro del monasterio, pues durante todo el mes de mayo tiene lugar este bello acto de piedad mariana a las 21,30 h., antes del rezo de Completas: los monjes entonan primero un canto gregoriano a la Virgen y a continuación los niños de la Escolanía hacen lo propio con un canto monódico o polifónico.
Ascensión del Señor
Queridos hermanos:
La Ascensión del Señor a los cielos, al igual que su Resurrección, es un hecho real y verdadero, acontecido en un momento histórico determinado y en un lugar geográfico concreto. No se trata de un hecho imaginario ni de un producto de la sugestión de los Apóstoles, que eran bastante incrédulos hacia este tipo de fenómenos extraordinarios. El relato de los Hechos de los Apóstoles que hemos escuchado lo dice expresamente y nos ha indicado que los Apóstoles “lo vieron levantarse hasta que una nube se lo quitó de la vista” y que ellos “miraban fijos al cielo, viéndole irse”, cuando dos ángeles les aseguraron que volvería (Hch 1,9-11). La Ascensión del Señor es, por tanto, una verdad que debemos creer y por eso lo vamos a profesar al rezar el Credo. Ya en el Antiguo Testamento nos encontramos con una prefiguración de este acontecimiento en la asunción de Enoc (Gén 5,24; Sir 44,16) y en la del profeta Elías (2Re 2,11; Sir 48,12).
Podemos extraer varias lecciones de este hecho, de las que cabe destacar sobre todo algunas.
Por una parte, la Ascensión hace efectivo el cumplimiento de la promesa de Nuestro Señor de enviarnos al Espíritu Santo como Paráclito, como Abogado, como Defensor y Consolador que iluminará y dará fuerza a la Iglesia naciente para predicar el Evangelio: “os conviene que Yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito” (Jn 16,7). Jesucristo no nos abandona, pues lo ha dicho claramente en el Evangelio de hoy: “sabed que Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mt 28,20). Esta presencia, que nos da fuerza para anunciar la buena nueva, se hace efectiva por la misión del Espíritu Santo, por el envío de la tercera persona de la Santísima Trinidad, que procede del Padre y del Hijo. El Espíritu Santo alienta la vida de la Iglesia, hace eficaz la gracia divina que se derrama a través de los sacramentos, de la oración y de las buenas obras, y nos permite conocer así a Jesucristo, quien a su vez nos muestra al Padre y nos conduce a Él (cf. Jn 14,6-11). La acción del Espíritu Santo, que se ha hecho posible plenamente a raíz de la Ascensión de Jesús, nos introduce de este modo en la vida de la Santísima Trinidad. El domingo próximo celebraremos la gran fiesta del Espíritu Santo, el día de Pentecostés.
Otra lección muy importante de la Ascensión del Señor es la promesa del Cielo para nosotros. Jesucristo nos ha abierto el camino a la gloria eterna. El descenso de su alma humana al seno de Abraham después de la muerte en la Cruz, yendo a rescatar a los justos del Antiguo Testamento para llevarlos al Cielo, así como su Resurrección en la carne, nos dan la clave de su misión entre nosotros: Cristo ha venido al mundo, enviado por el Padre, para rescatarnos del pecado, para reconciliarnos con Dios y para abrirnos las puertas de la gloria eterna. Su cuerpo resucitado nos enseña el estado glorioso al que nuestro cuerpo está llamado también cuando tenga lugar la resurrección de la carne al final de los tiempos, algo que no sólo la fe nos enseña, sino que además la realidad metafísica de la persona humana exige, como enseña la filosofía iluminada por la fe.
San Beda el Venerable, monje inglés de los siglos VII-VIII, lo expresa claramente: “He aquí que con la Ascensión al cielo del Mediador entre Dios y los hombres hemos sabido que les había sido abierta a éstos la puerta de la patria celestial. Por tanto, apresurémonos con todo nuestro afán hacia la eterna felicidad de esa patria” (Homilía en la Ascensión del Señor).
En fin, la despedida de Jesús antes de la Ascensión nos habla también del deber de la evangelización: “Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado”. Desde hace unos decenios, parece que en el seno de la Iglesia tuviéramos pavor a anunciar a Cristo a los demás y a que éste sea el fin principal de las misiones, derivando el sentido de éstas hacia la labor social y benéfica; la cual, por supuesto, es de grandísima importancia, pero el núcleo esencial de la misión es la evangelización, es anunciar a Cristo, su mensaje y su reino. Tenemos miedo a que se nos acuse de proselitismo y olvidamos así el mandato tan claro de Jesús. En realidad, si no anunciamos a Jesús, seremos malos discípulos suyos. Convencidos de que Él es el Camino, la Verdad y la Vida, anunciémosle sin temor a los hombres de nuestro entorno y a todos los pueblos de la tierra y pidamos por medio de la oración que su salvación llegue a todos los hombres.
Que María Santísima nos alcance la luz y la fuerza del Espíritu Santo para llevar a los demás hacia su Hijo y para alcanzar la gloria celestial.
Recepción a la Escolanía del Valle de los Caídos en la Diputación Provincial de Almería.
Recepción a la Escolanía del Valle de los Caídos en la Diputación Provincial de Almería.
Actuación de la Escolanía del Valle de los Caídos en Madrid
El sábado 22 de abril, la Escolanía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos cantó la Misa de las 20 h. en la Parroquia de Nuestra Señora del Buen Suceso de Madrid, celebrada por el P. Prior Administrador de la Abadía, y a continuación ofreció un recital de polifonía sagrada, mientras que en la Misa interpretó tanto gregoriano como polifonía. El P. Laurentino Sáenz de Buruaga dirigió el canto en todo momento. La iglesia estaba llena y los niños fueron muy bien recibidos por el párroco, D. Miguel, y por el capellán de los ucraniano-católicos de Madrid. P. Iván, así como por otros encargados de la parroquia. La Capellanía Ucraniana de Madrid tiene su sede en esta misma parroquia y la Escolanía cuenta con dos alumnos de ella, Markiian Y. y Arsen F., los cuales intervinieron en la Misa y en el recital, y el primero de ellos incluso cantó como solista. La relación entre dicha Capellanía y la Abadía benedictina del Valle de los Caídos ha venido estrechándose en los últimos años y el 29 de marzo pasado recibimos la visita del Obispo auxiliar de Leópolis, como se informó en otra noticia.








