A partir de este mes de febrero comienzan, en la Hospedería externa, una serie de cuatro tandas de retiros espirituales, abiertas tanto a sacerdotes y religiosos/as como a seglares. El P. José Ignacio González dirigirá la tanda de febrero (días 12-14); el P. Juan Pablo Rubio, la de mayo (27-29); el P. Alfredo Maroto, la de junio (24-26); y el P. Santiago Cantera, la de julio (22-25). Durante esos días los ejercitantes tendrán la oportunidad de participar en las celebraciones litúrgicas de la comunidad monástica. Se trata de una oferta que quiere fomentar la interioridad, el discernimiento, la formación espiritual en un marco litúrgico que permite, al mismo tiempo, disfrutar de un magnífico entorno natural.
Domingo V del Tiempo Ordinario
Queridos hermanos: al comienzo del tiempo ordinario leemos, tanto en el Evangelio como en los profetas, sus respectivas vocaciones al ministerio de la predicación. Los profetas eran considerados en el Antiguo Testamento los hombres que hablaban de pa45rerte de Dios instruyendo y advirtiendo al pueblo de sus pecados. Sus profecías sobre el Mesías ocupa gran parte de sus escritos. Predijeron dónde y cuándo había de nacer, la paz que traería consigo su nacimiento y los sufrimientos que había de padecer para salvar a su pueblo.
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Pero Jesús también elige a los apóstoles para que sean sus testigos ante el mundo de su vida y de sus palabras. Su misión es incluso más importante que la de los profetas, pues iban a ser testigos de la muerte y resurrección de Cristo y su misión no se limitó al pueblo de Israel, sino que era a todo el mundo. Además no transmitían sólo la esperanza de un Mesías, sino la Redención que obró Jesucristo y el modo de vivir que había de tener el nuevo pueblo de Dios, su Iglesia.
Pero hoy aquí en esta celebración eucarística nos podemos fijar en algo que nosotros podemos imitar tanto de los profetas como de los apóstoles. Ellos recibieron su vocación cuando contemplaron a Dios, cuando repasaron en su corazón el obrar divino en favor de los hombres; percibieron cómo Dios se hace cercano a nosotros al permitir ser visto de un ser mortal en su trono divino o cómo les ayuda de modo milagroso en su duro trabajo de procurar el sustento familiar. Al que es capaz de admirar y agradecer el comportamiento amoroso de Dios, se encuentra con que Dios le elige para ser, entre los hombres, anunciador de ese misterio de un Dios que se enamora de la debilidad humana y se enciende en amor cuando el hombre le contempla agradecido. Nadie puede anunciar lo que no ha visto. Pero hay muchos ciegos que no contemplan las maravillas de la misericordia divina.
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La Eucaristía no es una de tantas maravillas sino la maravilla por excelencia. Que Dios se digne darnos parte en su vida divina a través de medios tan ínfimos, ¿no es para tener hambre y sed de tan gran misericordia?
La Eucaristía nos descubre el amor de Dios y lo acrecienta. Y para colmo no sólo podemos gustarla en la celebración, sino que su presencia permanente en el pan consagrado nos permite continuar la acción vivificante y reparadora de este admirable sacramento.
Por otra parte el próximo miércoles, D.m., entramos en la Cuaresma, que empieza el miércoles de ceniza y no el I domingo de cuaresma. La Iglesia nos propone tres medios para nuestra conversión en todo tiempo y en especial en cuaresma: oración, ayuno y limosna. La oración se fortalece con el ayuno, que obliga sólo el miércoles de ceniza y Viernes Santo. Ambos días no olvidéis hacer una sola comida, aunque pudiendo tomar algo de alimento por la mañana y por la noche. Os recuerdo además la obligación de absteneros de carne todos los viernes de Cuaresma, obligación que puede cambiarse por una práctica piadosa únicamente los demás viernes fuera de Cuaresma.
Precisamente el próximo viernes 12 será el día del ayuno voluntario a favor de Manos Unidas, una ONG católica de voluntarios, benéfica y sin ánimo de lucro, que lucha contra el hambre, la desnutrición, la miseria, la enfermedad, el subdesarrollo y la falta de medios educativos.
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Acudamos a los beatos mártires cuyas reliquias se custodian en esta basílica y a Ntra. Sra. la Virgen del Valle para pedirles que presenten todas nuestras intenciones al Señor.
Candelaria
Queridos hermanos:
En esta fiesta de la Presentación del Señor en el Templo, recordamos también según la Tradición de la Iglesia, la Purificación de la Santísima Virgen María y la Candelaria o Fiesta de Simeón, como hemos tenido presente en la procesión de las candelas. Son en realidad tres aspectos de una misma fiesta que contemplamos en la lectura del Evangelio (Lc 2,22-40).
En la Presentación del Señor y la Purificación de María nos podemos maravillar ante la humildad y la obediencia de Jesús, recién nacido, y de su Santísima Madre, por su observancia fiel de los preceptos de la Ley dada a Moisés a este respecto (Ex 13). Es sin duda sorprendente que el Hijo de Dios sea presentado al mismo Dios y su Madre, libre de toda mancha de pecado y siendo toda pura, decida someterse obedientemente a la Ley de Dios en el rito de la purificación.
Por otra parte, debemos contemplar la escena de la profecía del anciano Simeón y de la profetisa Ana, dos personas de edad avanzada que esperaban el advenimiento del Mesías. La Iglesia recita así desde antiguo, en el rezo de las Completas al final del día, las palabras de Simeón (Nunc dimittis, Lc 2,29-32), en las que Cristo es reconocido como lumen Gentium: “luz de las gentes”, “luz de las naciones”, la luz que alumbra a todos los pueblos gentiles de la tierra, además de ser la gloria de Israel. Ciertamente, sólo Cristo es la luz verdadera para todos los hombres. Él es “irradiación esplendorosa de su gloria (del Padre) / de la eterna luz” (Sab 7,25; Heb 1,3), Él es “la luz del mundo” (Jn 8,12). Sólo Él, por tanto, puede iluminar y hacer comprender el misterio del hombre, del mundo y de Dios.
Hoy se clausura, por otra parte, el año que el Papa Francisco ha querido dedicar de un modo especial a la vida religiosa y consagrada, cuyo único fundamento no es otro que Jesucristo. La vida del consagrado o de la consagrada sólo tiene sentido en Él, sólo puede hallar fundamento en Él y sólo debe tender hacia Él como su fin. La persona que ha consagrado su vida a Dios siguiendo de lleno a su Hijo Jesucristo con la gracia recibida del Espíritu Santo, erróneamente buscará fuera de Dios lo que sólo en Dios puede encontrar. Por eso, como ha dicho el Papa, en la vida consagrada hay que entrar por la puerta, no por la ventana como los ladrones y los salteadores: este entrar por la puerta significa que es necesario abrazar y vivir la consagración a Dios con pureza de intención, con limpieza de corazón, no buscando otro objetivo más que a Dios mismo. Si esto no se vive así, entonces se vive en un engaño que acaba dañando a la propia persona y a los que la rodean. El peligro de los sucedáneos en la vida consagrada es muy grande: podemos pretender llenar una vida que nosotros mismos hayamos vaciado de contenido, pero al final esos sucedáneos dejan vacío, no llenan ni satisfacen. Por eso San Bernardo se examinaba a sí mismo con frecuencia, con relación a su vocación: “Bernardo, ¿a qué has venido?” Vivamos el consejo de San Benito: “No anteponer nada al amor de Cristo!” (RB IV, 21 y LXXII, 11).
Que María Santísima nos ayude a los religiosos a ser fieles en nuestra consagración y a todos nos muestre la luz verdadera, que es su Hijo Jesucristo.
Cursos en el Pontificio Instituto Litúrgico de San Anselmo
El P. Juan Pablo Rubio, miembro de nuestra comunidad, permanece entre los meses de febrero y marzo en el Pontificio Instituto Litúrgico de San Anselmo (Roma) para impartir dos cursos especializados. El primero lleva por título “El esquema lectio cum cantico en el Rito romano” y ofrece una visión de la liturgia como un eminente diálogo salvífico entre Dios y su pueblo. El segundo, dentro del Master universitario en Música Litúrgica, aborda el Canto Gregoriano en sus vertientes teórica (historia y modalidad) y práctica (interpretación). Erigido en 1961 por la Sagrada Congregación de Seminarios y Universidades, este centro universitario de la Orden Benedictina, situado en el Aventino cerca de la basílica de Santa Sabina, posee facultad para conceder títulos académicos de licenciatura y doctorado en Ciencia Litúrgica.
La Escolanía ofrece un recital en El Escorial
El sábado 16 de enero, a las 21 h, la Escolanía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos ofreció un recital, que ya es tradicional en su agenda, en la finca de El Escorial con motivo del acto social organizado por los Sres. Berrocal. El acto contó con la asistencia del Cardenal Antonio María Rouco, arzobispo emérito de Madrid. A él asistió también el P. Santiago Cantera, Prior de la Abadía. Los niños de la Escolanía tuvieron la oportunidad de saludar al prelado, quien se mostró muy cercano y afable con ellos. Todos los asistentes disfrutaron de la magnífica colección de belenes, en especial del de estilo napolitano, y de una acogida muy calurosa.
El obispo de Ávila pasa unos días con la comunidad benedictina
El domingo 10 de enero recibimos en la Abadía al Obispo de Ávila, Mons. Jesús García Burillo. Presidió la eucaristía dominical en la Basílica y permaneció durante tres días con nosotros. Para la comunidad fue muy grato volver a recibir al que fuera nuestro Vicario episcopal entre 1996 y 1998. Además, fue sumamente enriquecedor escuchar de primera mano la gran labor pastoral y formativa desplegada a lo largo del Año Teresiano. Por desgracia, Don Jesús hubo de anticipar su partida debido al fallecimiento del sacerdote D. Tomás Sobrino, historiador y canónico de la S.A.I. Catedral de Ávila.








