En el mes de julio se han impartido algunas tandas de ejercicios espirituales por parte de dos monjes de la Abadía Santa Cruz del Valle de los Caídos. En primer lugar, el P. Santiago Cantera ofreció los ejercicios anuales a la Comunidad de Monjas Benedictinas de El Tiemblo (Ávila), entre el lunes 3 y el sábado 8 de julio. Del viernes 14 al domingo 16 de julio, el P. Alfredo Maroto dirigió unos ejercicios en la Hospedería del Valle, a los cuales asistieron unas 40 personas, contando entre ellas a varios matrimonios de padres de escolanos. En fin, del lunes 24 al viernes 28 de julio, nuevamente el P. Santiago Cantera impartió una tanda de ejercicios para sacerdotes alojados en la Hospedería interna del monasterio.
Jornada de Estudios Sociales: Sánchez Agesta y el Centro de Estudios Sociales del Valle de los Caídos
El miércoles 12 de julio se organizó una Jornada de Estudios Sociales por iniciativa de la Abadía Santa Cruz del Valle de los Caídos, en conformidad con los fines fundacionales del Valle y en colaboración con la Universidad San Pablo-CEU de Madrid. Llevó por título: “Recordando a Luis Sánchez Agesta y el Centro de Estudios Sociales del Valle de los Caídos. Construir la concordia desde la justicia social” y estuvo dedicada como homenaje a aquella destacada figura del pensamiento jurídico y social, primer director de dicho Centro y fundador de la Universidad Autónoma de Madrid. La primera sesión tuvo lugar por la mañana en el Aula “Isidoro Martín” del Colegio Mayor San Pablo (CEU) de Madrid. El P. Santiago Cantera Montenegro, como Prior Administrador de la Abadía Santa Cruz, se encargó de la inauguración y suplió a la intervención prevista del Prof. Dr. D. José Luis Gutiérrez, que por cuestión de salud no pudo asistir; a continuación, el Prof. Dr. D. Pablo Sánchez Garrido hubo de suplir también al Prof. Dr. D. Alfonso Padilla, igualmente impedido por razones médicas. Ambos profesores fueron notables figuras en su día en las labores del Centro y el primero de ellos publicó los cuatro volúmenes de “Conceptos fundamentales de Doctrina Social de la Iglesia”. Una parte de los asistentes comió en la Hospedería del Valle de los Caídos y por la tarde se desarrolló la segunda sesión en los locales de la misma, contando con la presentación a cargo del P. Juan Pablo Rubio Sadia, monje de la Abadía, y la intervención de los profesores Dª Elena García Cuevas (“Sánchez Agesta, maestro y amigo en nuestro recuerdo”), D. Rafael Murillo (“El sentido de Europa en el pensamiento de Sánchez Agesta”), D. Alberto Bárcena (“El Centro de Estudios Sociales en sus aspectos fundacionales”), D. Luis López Cózar (“El CES y los Anales de Moral Social y Económica”) y D. José María Prats (“La aportación de Sánchez Agesta en la obra publicada del CES”; al no poder asistir desde Barcelona, su ponencia fue leída por D. Pablo Sánchez Garrido). Finalmente, el P. Anselmo Álvarez Navarrete, Abad emérito de la Abadía Santa Cruz, se encargó de la clausura. Los ponentes y los asistentes quedaron muy satisfechos de la jornada, del encuentro mutuo y de la ocasión de dialogar y conversar sobre éstas y otras cuestiones. Asistieron también algunos familiares del Prof. Sánchez Agesta.
Solemnidad de San Benito
El martes 11 julio, la Comunidad benedictina del Valle de los Caídos festejó la solemnidad de Nuestro Padre San Benito, como todos los años. En esta ocasión, la Misa fue celebrada por el Emmo. y Rvdmo. Sr. Cardenal Arzobispo de Valladolid, Mons. Ricardo Blázquez Pérez, quien luego visitó la Basílica y la biblioteca del Centro de Estudios Sociales, acompañado por el P. Prior Administrador, el P. Prior del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial y otras autoridades de Patrimonio Nacional y del Ayuntamiento de la Leal Villa de El Escorial. Todos ellos y otros invitados pasaron a continuación a rezar la hora de Sexta con los monjes y al refectorio monástico, y posteriormente compartieron un rato de recreación y café.
Peregrinaciones al Valle de los Caídos a inicios de julio
El sábado 1 de julio, un grupo de niños de la parroquia de la Santísima Trinidad de Collado Villalba (Villalba-Estación, Madrid), visitó el Valle de los Caídos con su párroco (D. José Luis) al frente, así como con varios monitores y un antiguo escolán componente de “Nova Schola” (José Luis Alameda). Fueron recibidos por el P. Prior Administrador, quien les ofreció una sencilla explicación de la Basílica y de la vida benedictina, y luego visitaron la Escolanía y disfrutaron del monte, de juegos y de comida en el campo. Esa misma mañana, asistió a la Santa Misa conventual de 11 h. un grupo de 21 Hermanos de las Escuelas Cristianas (La Salle) de Barcelona y Cataluña, a los que a continuación acompañó el P. José Ignacio para visitar el monasterio. El domingo 2 de julio vino un grupo de más de 100 peregrinos de Portugal a la Misa conventual de 11 h., al término de la cual, como viene siendo habitual, Fr. Julio bendijo sus rosarios y otros objetos religiosos y cantaron devotamente a la Santísima Virgen. El miércoles 5 de julio por la tarde llegó un grupo de unos 100 niños del campamento parroquial de Yepes (Toledo), que fue atendido por varios monjes; celebraron la Santa Misa, tuvieron confesiones, visitaron el Valle y dispusieron de tiempo de juego. El jueves 6 de julio vino otro grupo del campamento parroquial de Moratalaz (Madrid); y el sábado 8 julio un grupo de familias ucranianas de la capellanía ucraniano-católica de Alcalá de Henares, con su capellán el P. Vladimir al frente, fue recibido por el P. Alfredo Maroto.
La Transfiguración del Señor
Hermanos: La fiesta de la Transfiguración es una manifestación del Señor a tres de sus discípulos para que más tarde diesen testimonio de lo que ellos vieron y gozaron, y sirviera de fundamento a la fe de los vendríamos tras ellos a creer en Jesús. Jesús no sólo se había manifestado como hombre, también les había enseñado a sus discípulos que era Hijo de Dios, Dios verdadero. Poco a poco Jesús les va revelando, aunque no del todo, el misterio de su persona divina. Les va clarificando lo esencial, pero todavía le quedará al Espíritu Santo revelar muchas cosas, que sin ser nuevas y hallando en la Sagrada Escritura su base, han ido iluminando el misterio de las tres divinas personas. La transfiguración tiene un objetivo más inmediato, asumir la muerte de Cristo no como el hundimiento de la obra de Cristo y su encarnación, sino como una etapa, aunque totalmente imprevisible en la revelación natural más pura, y menos aún en la lógica y ni siquiera en la imaginación humana, en los planes de Dios era muy importante la muerte redentora de Cristo como satisfacción por la gran injusticia del pecado.
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En los planes divinos se contemplaba el desconcierto humano por la muerte tan humillante de Cristo, que a pesar de estar profetizada, sobre todo por el mismo carisma profético de Jesús en su predicación, sus discípulos no daban crédito a esas palabras. Esa oposición a admitir que su Maestro tuviera que pasar por tal ignominia atestigua la veracidad histórica de los relatos evangélicos y su inspiración divina, que rompe todos los moldes del pensar y actuar humano más racionales.
La Transfiguración ocurrió para fortalecer la fe de los tres discípulos, y además la de la multitud de discípulos que iban a sumarse durante siglos, para asumir en fe que era necesario que Cristo muriese vicariamente por los hombres, para que el Padre recibiese la gloria de la justicia satisfecha, y el Hijo fuese glorificado por el Padre por su gran amor al Padre y a los hombres, a los que tomó por hermanos. La Transfiguración es una manifestación del amor del Corazón de Jesús para nosotros. Hoy, pues, nos encontramos sacramentalmente envueltos en la nube que cubrió a los discípulos en lo alto del monte, identificado por la tradición en el monte Tabor. Esto significa que el Señor nos hace partícipes aquí y ahora de este don por el que nos quiere comunicar un conocimiento interno del misterio de su persona. Abramos nuestro corazón a esta participación en el misterio de Cristo.
Esta comunicación es misteriosa en sí misma y no la podemos sentir en el cuerpo ni cuantificar mentalmente. Pero a través de los textos de la Sagrada Escritura que se han proclamado, y de los textos litúrgicos, que el Espíritu Santo también ha inspirado, en esa revelación que no ha cesado jamás en la Iglesia, aunque no tenga el peso de la revelación pública, nos ofrecen rasgos bien definidos del tenor del don divino que el Señor nos quiere comunicar hoy: la aceptación del misterio de Dios, no condicionado por la estrechez de la mente humana, sino el misterio del que hace partícipes a los hombres que aman a Dios y se fían de su amor infinito al hombre.
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En el Antiguo Testamento el profeta Daniel descubre un rasgo del Hijo del hombre muy novedoso: el Hijo del hombre comparte trono, por así decir, con Dios mismo. Antes de Cristo era impensable identificar al Hijo del hombre con el Mesías. Identificar al Mesías con Dios para un judío suponía una blasfemia. De hecho esa fue la acusación que presentaron contra Jesús sus enemigos los fariseos, escribas y sacerdotes unidos en un mismo objetivo aunque tuviesen contenciosos siempre abiertos de unos contra otros: “Éste se hace llamar Dios.”
Nosotros aparentemente no tenemos ningún problema al confesar no sólo dos, sino tres personas divinas. A nivel cerebral nosotros parece como si estuviésemos muy por encima de esas polémicas verbales. El problema aparece por así decir en la práctica. En nosotros hay una resistencia, nada fácil de vencer, en dejar a Dios que sea “el Pastor supremo” (1 Pe 5,4) en nuestra vida. Nosotros nos hemos apropiado el decir la última palabra en todo. Podemos incluso protestar y decir que eso no es así. Al final se cumplirá lo que nos dice el profeta Daniel: que todas las naciones le servirán. Pero ahora estamos en ese tiempo de prueba, que es nuestra vida terrena, en que podemos permitirnos discrepar de la Voluntad de Dios y tomar el rumbo que nos parezca, pero tendremos que dar cuenta si nos encaminamos en dirección opuesta a los mandamientos de Dios.
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En el Evangelio la voz del Padre, además de dejar claro que Jesús es su Hijo, nos da un único mandamiento. Esto también es novedoso, pues mientras el mismo Jesús había enseñado que todos los mandamientos se reducen a dos: “el amor a Dios y al prójimo,” el Padre desde la nube lo compendia aún más en uno solo: “Escuchadle”. Una sola palabra. Pero ¡qué mensaje tan profundo y cuánto abarca esa sola palabra! En vez de cosas que cumplir se centra en una persona, la persona de Jesús. Escucharle equivale a obedecerle. Para obedecer es evidente que hay que estar pendiente de sus labios, o, si se quiere, de sus manos, “como están los ojos de los esclavos fijos en las manos de sus señores” – dice el Salmo 123, pues estas también transmiten mensajes que todos entendemos.
Nos da miedo escuchar a Dios. Nos puede hacer imposible el vivir a nuestro aire: “ahora sigo esta línea, si me canso voy por este otro camino, ahora me propongo ser caritativo, pero si no me lo agradecen o me lo interpretan mal me vengo secreta o abiertamente de los que no me alaban, etc.” Estar firmemente decididos a seguir la Palabra de Dios no es tarea llevadera, es necesario pedir constantemente al Señor que nos ayude, pues nos desanimamos con facilidad al ver la oposición que suscita, o lo arduo que es negarse a sí mismo. Nos falta la confianza del niño que mira al padre y le escucha pensando que su padre sabe todo y no le engaña. No debemos desconfiar de ese padre infinitamente sabio y bondadoso. ¿Cómo nos atrevemos a corregir a Dios? ¿No hay que ser como niños? Cada vez que desobedecemos nos ponemos por encima de Dios. También maltratamos a Dios en su Eucaristía, por falta de reverencia. Si nosotros creemos en su Palabra y tratamos al Señor con amor, cuidando y protegiendo que en su distribución no se haga nada indigno, entraremos triunfantes en el cielo, de lo contrario tendremos que pasar una larga purificación.
Escuchar a Jesús es no solo aplicar el oído externo a lo que dice; es seguirle e imitarle en sus actitudes: “Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón” (Mt 11,29); es también contemplarle para que su mensaje quede grabado en nuestro interior e incluso sea Él mismo quien hable en nuestro interior, porque le hemos dado cabida en nuestro corazón: «Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él» (Jn 14,23).
La contemplación de Jesús nos impulsa a una vida de caridad verdadera, a una caridad que no se quede en el pensamiento, sino que tenga gestos efectivos de amor, incluso con aquellos con los que nos cuesta relacionarnos. Pero, para que ese impulso pueda llevar a término esas inspiraciones del Espíritu, necesita de la gracia que recibimos en los sacramentos. Sin la participación asidua y cada vez mejor preparada y acogida de estos dones sagrados, que nos injertan en Cristo, nunca pasaremos de ser cristianos mediocres, incapaces de convencer a nadie a que siga a Jesús y le ame.
La Eucaristía que celebramos es ocasión, por la intercesión de la Santísima Virgen, que no debemos perder para que nos ayude a quitar esas trabas, esa falta de arrepentimiento de nuestras faltas, que nos impiden avanzar y nos infunda la fuerza de amar a Dios y a nuestros hermanos efectivamente.
Viaje de la Escolanía del Valle de los Caídos a Tenerife
Entre el viernes 23 y el jueves 29 de junio, los niños de la Escolanía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos disfrutaron de un viaje a Canarias, concretamente a Tenerife, con motivo de la invitación para cantar en dos actuaciones musicales, conocer la isla y aprovechar sus entretenimientos, por parte de “Mi Tierra Televisión”. Viajaron el viernes 23 por la tarde-noche y se hospedaron durante todos los días en la Casa Diocesana de Espiritualidad “Nuestra Señora de la Candelaria”. Allí coincidieron durante unos días con Pilar Soto, madrina de la Escolanía. El sábado 24 de junio, los escolanos visitaron el museo de Almeyda y por la tarde ofrecieron un concierto en el Auditorio “Timanfaya” del Puerto de la Cruz, que estuvo lleno de público, el cual aplaudió y valoró altamente el canto de los niños, dirigidos por el P. Laurentino Sáenz de Buruaga en la parte de Gregoriano y por D. Raúl Trincado en la Polifonía, con Dª Valentina Naida al piano; el concierto fue retransmitido por “Mi Tierra Televisión”. El domingo 25 cantaron la Santa Misa en La Matanza y visitaron la Isla Baja y el Dragó Milenario del Icod. El lunes 26 realizaron una visita al Lago Martiánez y a San Cristóbal de La Laguna. El martes 27 fueron al Loro Parque, magnífico zoológico de fama internacional, y disfrutaron de un buen baño en Playa Jardín. El miércoles 28 estuvo dedicado a la visita al Teide y La Orotava. El jueves 29 pudieron bañarse en la playa y por la tarde retornaron a Madrid, marchando desde el aeropuerto a sus casas para las vacaciones de verano. Aunque la grabación no es perfecta, ofrecemos el vídeo del concierto en Puerto de la Cruz en este enlace.









