El grupo coral Nova Schola, iniciativa artística de un grupo de antiguos alumnos de la Escolanía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, ofrecerá un recital polifónico en el Valle el próximo domingo 10 de mayo a las 13h00. Esta agrupación coral se ha constituido en 2014 y, hasta el momento, su actividad se ha desarrollado en las celebraciones litúrgicas de la Basílica del Valle, participando junto al coro de voces blancas o actuando como coro polifónico independiente. El programa estará compuesto por obras de diversas épocas, desde el Renacimiento (T.L. de Victoria y O. di Lasso) hasta el siglo XX (D. Bartolucci).
Fiesta del Obispillo
Rvdmo. Sr. Obispillo, Ilmos. Sres. Vicario y Secretario, queridos hermanos todos en el Señor:
La Iglesia celebra hoy la Fiesta de San José Obrero, instituida por el Papa Pío XII para realzar el sentido cristiano del trabajo y de proponer al santo Carpintero como modelo para los trabajadores del mundo entero. En realidad, la primera gran fiesta de los trabajadores, obra del cristianismo, fue la institución del domingo y del obligado descanso para todos en ese día, a partir de la cristianización del Imperio Romano.
El hombre, por medio del trabajo, colabora a la obra creadora de Dios en el mundo y se realiza como persona. Si bien en la parte que conlleva de agotamiento fue una carga impuesta a consecuencia del pecado original, Dios sabe sacar bien del mal y así ha hecho que el trabajo sea en su conjunto una dimensión fundamental del ser humano en su estado de viador, de peregrino en la tierra que camina hacia la eternidad.
Este sentido de provisionalidad de las realidades presentes es precisamente un aspecto sobre el que se quería incidir en la Fiesta del Obispillo que hoy celebra nuestra Escolanía. Cuando esta fiesta surgió en la Edad Media cristiana, una época de fuertes convicciones religiosas, se quería ofrecer una lección de humildad para los adultos, quienes deben tomar conciencia de lo provisional de sus puestos y ceder ante la inocencia de los niños que les relevan en sus cargos y que este día son los únicos y verdaderos protagonistas. Por eso, por ejemplo, había catedrales donde los niños cantores se sentaban en las sillas altas del coro, mientras que las dignidades y los canónigos lo hacían en las bajas, intercambiando así sus puestos ordinarios. Por lo tanto, aprendamos que nuestros cargos y los honores que podamos recibir a veces son temporales para esta misma vida y, en cualquier caso, aun cuando puedan prolongarse en el tiempo, no nos los llevaremos necesariamente a la vida eterna y el desempeño de nuestras funciones será materia de juicio.
Otra lección para los adultos es la inocencia de los niños. “Si no sois como niños, no entraréis en el reino de los cielos”, nos ha dicho Jesús (Mt 18,2). Santa Teresa de Lisieux elaboró a partir de aquí el “caminito” de la infancia espiritual que la ha llevado a ser declarada Doctora de la Iglesia. Y es que de los niños, como nos dice San Juan Crisóstomo explicando este pasaje evangélico, debiéramos aprender bastantes cosas: no guardan rencor y se acercan pronto como amigos a quien les ha ofendido, aman a su madre aunque ella les corrija y azote y no sienten pena por las cosas que nosotros lamentamos, como la pérdida del dinero, ni ponen en éste sus alegrías (Homilías sobre San Mateo, 62, 4).
Por último, es necesario incidir en un aspecto más que todos necesitamos y que de un modo especial deben ejercerlo los docentes: la paciencia, una virtud propia de la espiritualidad benedictina. Por eso, en la importancia que ella adquiere para quienes se dedican a la enseñanza, no sólo han incidido grandes autores modernos de la pedagogía católica como San José de Calasanz o San Juan Bosco, y ni siquiera hace falta que nos fijemos en un benedictino del siglo XX que va camino de los altares, como es Dom Pío de Hemptinne. Mucho antes ya, encontramos en autores de nuestra Orden exhortaciones a la paciencia, como la hecha por San Anselmo. Para nuestra impaciencia, es más fácil enfadarnos y castigar, incluso sin proporción adecuada a la falta cometida y a la intencionalidad. Y esto no quita la necesidad pedagógica del castigo en ocasiones. Pero San Anselmo, nuestro gran filósofo y teólogo del siglo XI, cuando algunos le decían desesperados que no sabían cómo educar a los niños, porque les parecían más perversos cuanto más les amenazaban y castigaban, contestó diciendo que ahí estaba precisamente el error. Por el contrario, con los niños que están plantados en el jardín de la Iglesia por su especial consagración a Dios (y tal es el caso de los escolanos), es necesario el ejercicio de la paciencia para ganarlos para Dios (Eadmero, Vida de San Anselmo, 30-31).
En fin, fijémonos todos en el modelo de la Sagrada Familia de Nazaret: en Jesús, José y María. En ese hogar encontraremos el modelo de vida de familia, de piedad, de laboriosidad y de todas las virtudes en las que es necesario crecer. Que Santa María y San José nos permitan conocer más de cerca a Jesús y penetrar en el estilo de vida de Nazaret en nuestro camino hacia el Cielo.
La Escolanía canta en Malagón y prepara su gira europea
El sábado 25 de abril la Escolanía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos ofreció un concierto en el Convento de Carmelitas Descalzas de Malagón (Ciudad Real), fundado por Santa Teresa, dentro de los actos del V Centenario de su nacimiento. Asimismo, los escolanes preparan la que será su tercera participación en el Festival Internacional de Canto Gregoriano de Watou (Bélgica) a partir del 8 de mayo. Durante su gira tienen previsto actuar en Boëseghem (Francia: día 8 de mayo), en Dunkerque (9 de mayo), en Koksijd (Bélgica: 10 de mayo), en la Catedral de Bruselas (11 de mayo) y en la Catedral de Amberes (12 de mayo). Por último, el día 14 en Remscheid (Alemania) cantarán la Misa de la Ascensión en la Iglesia de San Buenaventura.
Nuestros estudiantes de teología en el monasterio de La Oliva
Desde el lunes 13 de abril, fr. Javier Martín y fr. Miguel Torres se encuentran en el monasterio trapense de La Oliva (Navarra) para asistir a los cursos de teología dentro del Plan Regional de Estudios Monásticos (PREM), que cuenta con el reconocimiento de la Facultad de Teología de la Universidad San Dámaso de Madrid. Entre las materias cursadas durante estos días, con una modalidad intensiva, figuran psicología, pensamiento medieval, cristología y sacramentos de iniciación.
Domingo III de Pascua
Hermanos queridos en el Señor Jesús: La celebración de la Pascua nos está abriendo perspectivas de esperanza de salvación, de perdón de nuestros pecados, de vida en el espíritu, en un mundo que se niega a tener otras miras que las egoístas centradas en el tener, en el poder y en el placer. Este cambio de horizonte no nos resulta fácil a ninguno. Pero cuando hemos tenido experiencia de lo bueno que es el Señor no queremos que se nos borre de nuestro ser este conocimiento tan rico de la vida sobrenatural.
Las lecturas ilustran cómo se ha producido en la historia humana el cambio que ha tenido lugar con la muerte y resurrección de Jesucristo.
Los apóstoles lo pasaron muy mal cuando tuvieron que decir la verdad sobre la muerte de Jesucristo. Las autoridades judías no dejaron de responder con la violencia para disuadirles de predicar tales cosas, que les hacían a ellos responsables de una muerte homicida. Pero enseguida, en armonía con las palabras de Jesús en la cruz, añaden que lo hicieron por ignorancia. Y así es: los hombres no somos capaces de entrar en la hondura del pecado. Cuando estamos en contacto con el pecado solo pasamos una pizca del horror que le acompaña. Sólo Dios alcanza a ver el horror del pecado. Y sin embargo somos responsables de nuestros pecados conscientes, aunque gracias a esa ignorancia de la inmensidad del pecado Dios encuentra una buena excusa para perdonarnos si hay por nuestra parte suficiente arrepentimiento. El apóstol no da un rodeo para no hablar del pecado: dice que lo entregaron cuando Pilato ya estaba decidido a soltarlo, que prefirieron el indulto del asesino y la muerte del inocente, matan al autor de la vida que resucita. Pues bien este que muere y resucita es el Salvador de los hombres e intercede día y noche por nosotros.
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Pedro, cabeza de la Iglesia naciente no está resentido con los perseguidores judíos que había dado muerte a su querido Maestro de Galilea y lo único que les pide que se arrepientan y se conviertan. Les invita a que se hagan beneficiarios de su amor. En la historia humana esto nunca se ha visto: que alguien por impulso humano perdone tan gran culpa y encima le invite a participar de sus riquezas. Solo de Dios puede venir tanto amor, o de personas que están llenas de Dios.
Otro tanto hace el Apóstol Juan quien recomienda al que cometa pecado que pida a Jesús que abogue ante el Padre Dios, porque Él es víctima de propiciación de nuestros pecados. Esto es lo que celebramos en cada Eucaristía. El Señor se olvida de que le hemos ofendido cuando pedimos perdón. ¿Qué nos pide Dios? Que nos alejemos del pecado, que cambiemos nuestras vidas, y que vivamos felices en Su Amor. El Señor nos ama tanto y nos bendice. Guardemos Su Palabra. Seamos fieles a Sus mandamientos y esperemos el gran día que ha de llegar. Si nos pide compasión para su pobre Corazón que sufre día a día la ignominia de nosotros, que somos un pueblo rebelde y malvado. ¿A quién odiamos? A nuestro Hacedor, a nuestro Salvador, a quien nos ama desde el Sagrario, en un amor insondable y perdido. ¿No vamos a cambiar ante tanto amor que se nos ofrece tan generosa, tan gratuitamente?
Los discípulos reconocieron a Jesús al partir el pan. Es la oportunidad que tenemos hoy aquí y ahora. No podemos perder esta oportunidad. Es el año de gracia que ha convocado el papa Francisco. Y que no hay que esperar al día de la Inmaculada para aprovecharnos de él. Siempre es año santo para el que asiste a la Eucaristía con renovado amor, con la confianza de que las palabras de salvación que ha escuchado iban dirigidas a él. San Benito nos dice en la Regla que cuando hagamos esto, apartarnos del mal y hacer el bien, buscar la paz y seguirla, el Señor nos dirá: “pondré mis ojos sobre vosotros y mis oídos atenderán a vuestros ruegos, y antes de que me invoquéis os diré: Aquí me tenéis”. Y sigue san Benito: “Qué cosa más dulce para nosotros, hermanos carísimos, que esta voz del Señor que nos invita? Ved cómo en su piedad nos muestra el Señor el camino de la vida.”
Confirmación de un grupo de alumnos de la Escolanía
El pasado sábado 7 de marzo recibieron el sacramento de la confirmación ocho miembros de la Escolanía del Valle de los Caídos de 2º de ESO y tres familiares en una emotiva celebración presidida por Mons. Juan Antonio Martínez Camino, obispo auxiliar de Madrid. El obispo pudo conversar con ellos antes y después de la celebración, que tuvo lugar en la Basílica a las 11h00, y comió con la comunidad benedictina. Nuestra enhorabuena a los recién confirmados.








